Manifestaciones del día del trabajador llenos hasta la bandera, mítines de cierre de campaña dónde no cabe ni un alfiler, celebraciones electorales como si nada no estuviera aconteciendo… Todo esto está permitido y nosotros seguimos callando, estoy cada vez más seguro que lo que molesta es la Cruz, ¿Puede convertirse esto en un ataque a nuestra libertad religiosa?
Nuestro país ha levantado la veda, sin un marco jurídico con garantías para la regulación de restricciones, hemos visto como comportamientos hasta hace semanas impensables son casa vez más comunes. Todos nos alegramos de que la situación este mejorando, pero parece que solo mejora para unos pocos. Sabemos que de poder poner a una cofradía en la calle tendríamos que tomar muchas medidas, entre ellas quizás el método de portar a la Sagrada Imagen, pero siempre hemos sabido dar ejemplo y muchas de nuestras cofradías de gloria podrían estar estos días en nuestras calles tomando las medidas oportunas.
Empieza a cansar, ver todo lo que sucede en nuestro telediario y observar como nuestras cofradías se quedan en su casa, en generaciones cada vez más monótonas, que aunque nos acercan y nuestro Señor y a nuestra Madre, carecen de la esencia con la que aquí en el sur nos gusta vivir nuestra fe. ¿De verdad nadie confía en que las hermandades de gloria de los barrios no crean aglomeraciones? ¿Es tan difícil ver videos de años anteriores donde las imágenes son acompañadas por pocos más que sus vecinos del barrio? El paso de Huelva es importante, pero no suficiente, sigo pensando que nos tratan como si fuéramos menos que el resto, quizás sea porque no hacemos tanto ruido. Somos expertos en poner la otra mejilla. La Cruz de Guía debería estar en la calle de muchos de nuestro pueblos y ciudades, llenando de Gloria este tiempo de Pascua que termina, con un Pentecostés que mantendrá viva nuestra Esperanza. La de que se habrá de nuevo el cancel y asome la Cruz de Guía.





