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El Cirineo, El Rincón de la Memoria, Opinión, Pentagrama, Sevilla

20 de noviembre: El día en que unos brigadistas republicanos asesinaron a Manuel Font de Anta

A pesar de que para el común de los mortales que habitan este país que camina irremisiblemente a la deriva, aún conocido – de momento – como España, el 20 de noviembre es una fecha ligada al fallecimiento de un dictador, que nos dejó hace la friolera de 43 años, pese a que para algunos siga inexplicablemente vivo, para los cofrades, el 20 de noviembre es el día en que murió el compositor sevillano Manuel Font de Anta, autor de cuatro de las joyas más importantes que jamás se han compuesto para la Semana Santa, “Camino del Calvario” obra de 1905; “La Caridad” compuesta en 1915; “Soleá dame la mano”, concebida en 1924 y, por supuesto, la mítica “Amarguras” de cuya composición se cumplen ahora cien años.

Manuel Font de Anta nació en Sevilla el 10 de noviembre de 1889. Hijo del compositor Manuel font Fernández de la Herranz, fundador de la Banda Municipal de Sevilla y de Encarnación de Anta Álvarez, aprendió con su propio padre y con los maestros de capilla de la catedral hispalense Vicente Ripollès y Eduardo Torres, y estudió composición nada menos que con Joaquín Turina, perfeccionando posteriormente sus conocimientos en Nueva York.

Sus indiscutibles cualidades propiciaron que tan solo con 18 años dirigiese a las orquestas del Teatro Principal de Cádiz y del Teatro Mayor de Buenos Aires. Su periplo por América fue el germen inspirador de su “Rapsodia Americana” que fue premiada en la Exposición iberoamericana de Sevilla de 1929. Otras de sus obras míticas, que trascienden la música cofrade son la suite “Andalucía”, la sinfonía “El Perchel” y la Rapsodia “Segovia”.

No conviene olvidar la aportación esencial que realizó a la copla, otorgándole la estructura que hoy en día posee este singular estilo de interpretación genuinamente español. Su producción supera las 4000 obras compuestas, lo que permite inferir la dimensión de Manuel Font de Anta como uno de los grandes compositores españoles de la primera mitad del siglo XX.

Un intelectual que como tantos otros fue asesinado en 1936, coincidiendo con el comienzo de la Guerra Civil, en la ciudad de Madrid donde residía. Asesinado por brigadistas republicanos, que materializaron su odio segando la vida de este artista irrepetible, autor del verdadero Himno de la Semana Santa. 

Se da la circunstancia de que hoy mismo un conocido divulgador sevillano, probablemente sin mayor intención que la de subrayar la mera curiosidad, ha destacado una coincidencia llamativa que tuvo lugar precisamente el mismo 20 de noviembre de 1936. Explica este divulgador que el mismo día fue fusilado el compositor Manuel Font de Anta y una bala acabó con la vida del líder anarquista Buenaventura Durruti. En el colmo de la coincidencia en el entierro del revolucionario sonó la marcha amarguras compuesta por Font de Anta. 

Una curiosidad extremadamente llamativa aunque inexacta por la omisión de datos. Llama poderosamente la atención que se omita en este recordatorio quiénes fusilaron a Manuel Font de Anta, brigadistas republicanos, y que en cambio se enfatice convenientemente que Buenaventura Durruti era un líder anarquista. Como se omite el hecho de que mientras el genial compositor sevillano fue asesinado por sus ideas políticas, no precisamente de izquierdas, el líder anarquista murió por una bala perdida.

Hay quien incluso afirma que el disparo salió de su propia arma mientras que otras versiones apuntan a que murió en un enfrentamiento con un “compañero de armas” en la calle Tetuán de Madrid. El carácter poco heroico del hecho luctuoso motivó que sus correligionarios de la CNT trasladarán el deceso a un presunto frente y acusaran a una supuesta “bala fascista” como la causante de la muerte.

Y es que en un momento en el que la memoria histórica está siendo abanderada de manera vehemente por determinados sectores políticos que odian todo lo que los cofrades representamos, conviene ser extremadamente pulcro y cuidadoso a la hora de recordar esta terrible parte de nuestra historia que tuvo lugar hace más de 80 años, aunque algunos se empeñen en hacer ver que ocurrió antes de ayer, porque si la memoria histórica debe ocupar un lugar de privilegio en los asuntos cotidianos de la sociedad que nos ha tocado vivir, no está de más aplicar la necesaria ecuanimidad que tantas veces se olvida o ignora en este asunto y no obviar detalles relevantes que sitúen en su justa medida los acontecimientos.

El 20 de noviembre, unos brigadistas republicanos asesinaron al genio Manuel Font de Anta por sus convicciones, sus ideas y sus creencias, esta es la verdad. Tengámoslo siempre presente, porque solamente conociendo nuestra historia seremos capaces de evitar que vuelva a repetirse.

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