La capital hispalense aguarda con expectación el desarrollo de la que será una de las efemérides más relevantes del calendario devocional en el ciclo que ahora alborea: la conmemoración del 425 aniversario fundacional de la Hermandad de los Panaderos. La corporación radicada en la calle Orfila desveló el pasado 10 de diciembre una programación de una densidad teológica, social y cultural extraordinaria, estructurada para honrar una trayectoria que ha sabido conjugar la estabilidad institucional con un arraigado sentido de la caridad.
Crónica de una apertura solemne y los hitos del presente diciembre
El programa conmemorativo inició su andadura el pasado miércoles día 4, jornada en la que los Sagrados Titulares fueron trasladados a la Parroquia de San Andrés tras la eucaristía de las ocho de la tarde. En dicho templo se ofició, el viernes día 6, la Solemne Misa Estacional que inauguró oficialmente el año de gracia, bajo la presidencia de monseñor Teodoro León Muñoz. Tras pernoctar en la sede parroquial, las imágenes retornaron a su capilla el sábado 7 a las once de la mañana, realizando durante su itinerario una visita estacional a las Hermanas del Pozo Santo, testimonio de la vinculación histórica entre ambas instituciones.
La actividad continuó el viernes 13 con la disertación académica «Hermandad de los Panaderos. 425 años de historia», a cargo de Antonio Mañes Mansute, seguida de un certamen de marchas procesionales ofrecido por la Banda de Música de Santa Ana de Dos Hermanas en la Iglesia de la Misericordia. Asimismo, entre el 17 y el 21 de diciembre, se desarrolló el Solemne Quinario en honor a Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder, cuya cátedra ocupará Gonzalo Fernández Copete, culminando el domingo 22 con la Función Principal de Instituto presidida por Leonardo Sánchez Acevedo, cerrando así el primer bloque de cultos de este aniversario.
Análisis historiográfico y la impronta de José Roda Peña
La génesis de la Hermandad del Prendimiento se halla inmersa en un complejo entramado donde la tradición oral sitúa sus cimientos en la iglesia de Santa Lucía, si bien la certeza documental nos remite a las primeras reglas de 1601. Estas ordenanzas, aprobadas el 3 de febrero por el provisor Luciano de Negrón durante un periodo de sede vacante, constituyen el punto de partida oficial, aunque la dinámica social de la época sugiere una existencia previa.
Buena parte del conocimiento actual sobre la corporación se debe al magisterio del historiador José Roda Peña, cuya obra de referencia «La hermandad del Prendimiento en los siglos XVII y XVIII», publicada por ediciones Guadalquivir, es la fuente principal para comprender su configuración espiritual y artística. Aquellas primitivas normas, que rigieron hasta 1826, exigían la condición de «gente de bien» para el ingreso, excluyendo a negros, mulatos y moriscos, pero manteniendo la aceptación expresa de mujeres, rasgo que la cofradía ha conservado con especial fidelidad.
El itinerario geográfico y la fusión con el gremio de alarifes
El devenir de sus sedes canónicas presenta un recorrido sinuoso. Tras su estancia en San Pedro (documentada entre 1611 y 1623) y el posterior traslado a Santa Lucía, donde contó con capilla propia desde 1640 bajo la dirección de Francisco de Chaves, la hermandad vivió periodos de gran esplendor, como la construcción de su nueva capilla en 1732 por José Fernando de Medinilla y Bartolomé García de Santiago. No obstante, la revolución Gloriosa de 1868 supuso la incautación de su retablo —hoy sito en Espartinas— y la clausura de su sede, obligando a un periplo por el convento de la Consolación, San Marcos, San Román y Santa Marina.
Fue en 1896 cuando, bajo el auspicio del cardenal Marcelo Spínola, se produjo la fusión con el gremio de alarifes de San Andrés, fijando su residencia definitiva en la actual Capilla de San Andrés de la calle Orfila. De este modo, la cofradía unió su destino al de la histórica calle Quebrantahuesos, consolidando su identidad como la Hermandad de los Panaderos.
Prospectiva de cultos y actos extraordinarios para el año 2026
El calendario para el año que está a punto de comenzar presenta hitos de gran relevancia externa. En marzo, el Señor del Soberano Poder presidirá un Vía Crucis Extraordinario hasta la Parroquia de San Pedro, reencontrándose con sus orígenes. El mes de mayo concentrará una exposición fotográfica en el Ayuntamiento, un taller de panadería para los hermanos jóvenes en la Fundación MAS y una ofrenda floral en la Parroquia del Juncal ante el antiguo titular, el Jesús Cautivo en su Soledad.
Tras la peregrinación a Chipiona prevista para el 13 de junio, el mes de septiembre se perfila como especialmente intenso con la exaltación a la Virgen de Regla el miércoles 23 y un Solemne Triduo predicado por Fray Juan José Rodríguez Mejías del 24 al 26. El domingo 27, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidirá la Solemne Función. Durante dicho mes se publicará además una edición especial del Boletín de las Cofradías. El otoño traerá un concierto de Las Cigarreras el 3 de octubre y un rosario matutino de la Santísima Virgen hasta el Convento de San Leandro el domingo 4. Finalmente, tras un almuerzo de hermandad el 15 de noviembre, el programa concluirá el 8 de diciembre de 2026 con un besamanos extraordinario a los Sagrados Titulares.
Excelencia patrimonial y la ampliación de la obra social
La hermandad no ha querido descuidar la dimensión caritativa, anunciando la expansión de su obra social «El Pan Nuestro» mediante la incorporación del Comedor Social de San Juan de Acre, gestionado por la Orden de Malta. Este compromiso solidario camina parejo a la puesta en valor de su patrimonio artístico, donde el misterio de Castillo Lastrucci (1945) y la Virgen de Regla (vinculada a La Roldana y remodelada por Juan de Astorga en 1821) constituyen los pilares devocionales. Con detalles identitarios como su candelería en cruz de San Andrés y la herencia de maestros como Rodríguez Ojeda —quien diseñó manto y palio en 1901— o Gómez Millán, la corporación reafirma en este 425 aniversario su vigencia y su vocación de servicio comunitario en la Sevilla del siglo XXI.





