2026, el año del centenario de una joya sonora: «La Virgen en sus Lágrimas»

2026 marca un hito cronológico de capital importancia para el patrimonio inmaterial de la hermandad de la exaltación de la capital hispalense. Se conmemora el primer siglo de existencia de una de las partituras más señeras de Manuel López Farfán, concebida específicamente para Nuestra Señora de las Lágrimas. Esta efigie, una talla anónima de asombrosa factura barroca datada en el siglo XVII, es objeto de una extendida atribución académica que la vincula al pincel y gubia de Luisa Roldán, conocida popularmente como «la Roldana». La imagen se halla conformada en madera de cedrella y presenta un acabado polícromo ejecutado mediante la técnica del óleo.

​Singularidad arquitectónica y retórica de una marcha histórica

​Bajo el epígrafe «La Virgen en sus Lágrimas», la composición vio la luz en 1926, significando el regreso del autor a esta advocación tras dos décadas desde su primera dedicatoria. La pieza se distingue por una estética exquisita y una vibrante elegancia, cimentada sobre un fuerte de bajos de imponente dramatismo. Una de las peculiaridades estructurales más notables de esta obra es su ausencia de introducción, iniciando el discurso musical directamente con un tema inicial que emula, mediante recursos sonoros, los sollozos de la madre de Dios. El título, de una belleza lírica incuestionable, refleja la nomenclatura con la que se designaba a la dolorosa en aquel periodo histórico.

​Evolución estilística de Farfán y su recuperación contemporánea

​Esta partitura se erige como un paradigma del lenguaje compositivo que el maestro Farfán consolidó durante la década de los años veinte, periodo de esplendor donde florecieron obras maestras de la talla de «La Estrella Sublime», «El Refugio de María» o «La Esperanza de Triana». Tras un periodo de ostracismo, la memoria musical de la cofradía fue rescatada a finales de la década de los ochenta, permitiendo que la marcha se reintegrara al acompañamiento de la titular en su estación de penitencia desde el templo de Santa Catalina en el año 1990. La obra culmina con uno de los tríos más sublimes que se han dedicado a la Santísima Virgen, consolidando su estatus como una referencia imprescindible en el género procesional.

BM Municipal de Arahal - La Virgen en sus Lágrimas