“Que seamos noticia no debe ser nunca motivo para sentirse una estrella”
“Empecé a sacar cofradías en Sevilla con los 18 años recién cumplidos”. Y “es verdad que ido a sitios a igualar donde el capataz ni te ha mirado. Y lo que hay son seres humanos, cristianos y hermanos nuestros”.
Así se expresaba el capataz, Manuel Martín Nieto, durante un momento de la tertulia de la que formó parte en la entrega semanal de Cofrades 24/7. Una reflexión que fue mucho más allá.
Capataces que no son aptos
Así que Martín Nieto observó que, “si no eres capaz de pararte, mirarlo a la cara, darle las buenas noches”, decirle al costalero, “mira no ha podido ser; creo que podrás ser el mejor capataz igualando, llevando los pasos, pero para mí no eres una persona apta para estar delante de un grupo humano y de cristianos”.
A lo que Carlos Lara añadió “que la única diferencia, en realidad, del costalero con el capataz es que él está debajo y tú fuera. No tiene más”.
Exceso de protagonismo
Fue entonces cuando Martí Nieto sentenció que “es que muchos capataces piensan que cuando salen del dintel de la iglesia, la gente está pendiente para rezarle a él, ponerle una velita y rezarle un quinario”.
“Somos tan torpes”, se lamentó, porque “la gente de a pie, cuando sale a la calle lo que va a mirar es lo que está arriba, nosotros somos un instrumento de evangelización, no somos más. Pero algunos piensan que cuando salen del dintel, cuando han salido ellos ha salido el Cristo. Es decir, viene después el paso, el que sale es él”.
Soledad
“Desgraciadamente es así y me da pena”, prosiguió Martín Nieto, “porque son unos pobres personas equivocadas. Lo peor que hay es estar en un sitio y no conocer lo que tienes”.
Y dictaminó que “dicen que la mayor soledad es encontrarte solo acompañado, pues yo creo que la mayor tristeza de un capataz, de un costalero, de un nazareno, de cualquier integrante de una hermandad, es estar en un sitio y no conocer realmente a Jesucristo y a la Virgen”.





