Aunque como bien sabemos, son numerosos los documentos que a lo largo del tiempo han servido para ir conociendo los distintos sucesos y circunstancias que rodearon y caracterizaron la historia de nuestras hermandades, no cabe duda de que las fotografías que se fueron tomando especialmente a partir del siglo XX se han traducido siempre en una valiosa prueba que ha permitido a las generaciones posteriores conocer con mayor lujo de detalle el pasado de la Córdoba cofrade.
Por supuesto y por suerte para nuestra memoria colectiva, la popular Hermandad de la Pasión no se erige como excepción alguna a esta regla, pues en su extensa historia de gran arraigo devocional especialmente entre las gentes de su barrio ha estado marcada por unos significativos antecedentes así como por momentos históricos y otros factores de carácter anecdótico que han contribuido a que la corporación de San Basilio se haya convertido a través de los años en una de las más estables e indispensables para entender la Semana Mayor cordobesa.

Así lo demuestra la antigua y significativa fotografía que acompaña estas líneas tomada en 1961, en la cual se aprecia al nazareno a su paso por los palcos instalados en la Calle Torrijos como consecuencia del traslado de la Carrera Oficial al entorno de la Catedral que se había hecho efectivo el año anterior con motivo del plan del Ayuntamiento que pretendía atraer con ello una mayor cantidad de turistas. Sin embargo, el año en que fue capturada esta imagen trajo consigo una novedad más que explica la orientación del paso del Señor de Pasión, pues a diferencia de lo que ocurriese en 1960, se había decidido cambiar el itinerario oficial que ahora comenzaba en la en la calle Torrijos junto al palacio Episcopal en detrimento del anterior, que se iniciaba en Diario Córdoba.
Por su parte, la instantánea con la que se abre este artículo – presumiblemente realizada entre finales de la década de los 60 y principios de los 70 – logró inmortalizar el característico itinerario que la representativa cofradía realiza hasta sobrepasar el arco de las Caballerizas Reales, pues cabe deducir por los diversos elementos que componen la escena que el nazareno de San Basilio se hallaba en esos instantes detenido junto al Alcázar de los Reyes Cristianos. En dicha fotografía se aprecia con claridad, no solo el llamativo exorno floral – que tanto varía con la imposición de nuevas tendencias – sino también el hermoso paso de estilo barroco que fuera realizado en 1955 en los talleres de Rafael Valverde Toscano de conformidad con el diseño de su hijo Rafael Valverde Luján.

Sería décadas más tarde, en la fecha exacta del 20 de febrero de 1988, cuando Nuestro Padre Jesús de la Pasión fuese la imagen elegida para presidir el célebre Vía Crucis de las Hermandades, ocasión que nos brindó la oportunidad de conservar hasta la fecha una nueva fotografía con el Señor como protagonista y en la que se pone de manifiesto el gran poder de convocatoria de un evento de estas características, dejándonos ver los bancos de la Catedral – coro incluido – repletos de cofrades que no quisieron dejar de asistir a la cita.

De esa misma jornada es esta otra imagen en la que el Señor de Pasión recorre el Patio de los Naranjos y en la que llama la atención la estética elegida para dicho evento, máxime teniendo en cuenta que, de manera distinta a lo que ocurre tradicionalmente con vistas a la estación de penitencia del Miércoles Santo, el titular de la cofradía de San Basilio era portado sobre el paso de Nuestra Señora del Tránsito. A esto, habría que sumar la bellísima y a menudo extrañada cruz barroca – fechada en el siglo XVII en tonos dorados y verdosos – que el querido nazareno comenzó a llevar sobre sus hombros desde 1982 alternándose con la típica arbórea, a la que terminó por imponerse en 1991 debido insectos xilófagos que la estaban destruyendo. No obstante, en 2002 volvería a emplearse en las salidas procesionales una nueva cruz arbórea ejecutada por Luis Álvarez Duarte, hecho incentivado según algunas teorías por los daños que la cruz barroca estaba empezando a causar en la talla de Nuestro Padre Jesús de la Pasión.





