El paso de misterio de Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular cristífero de la hermandad de la Santa Faz, modificará su fisionomía con vistas al próximo Martes Santo. Ello obedece a que el altar itinerante del Señor que tallase el imaginero sevillano Antonio Joaquín Dubé de Luque, verá aumentada sus dimensiones con el objetivo de incrementar una trabajadera que pasaría de las siete actuales a ocho. Una modificación que está siendo acometida en las talleres de los tallistas cordobeses Miguel Ortiz y Manuel Jurado. Los citados artistas cordobeses han realizado además una propuesta que propiciará mejoras en el canasto que gozará de mayor altura.
Esta modificación se añadirá al ilusionante estreno del nuevo paso de palio para la dolorosa trinitaria que verá su primera fase en la calle el próximo Martes Santo, si todo se desarrolla de acuerdo con los plazos establecidos. Una primera fase en la que está previsto el estreno del nuevo respiradero, la bambalina frontal bordada y los varales, según afirmaba el pasado mes de marzo el hermano mayor de la corporación cordobesa, Rafael Ortiz, además de la nueva parihuela y que unido al cambio que experimentará el primer paso de la cofradía, convertirá la próxima primavera a la cofradía de la Trinidad en uno de los reclamos visuales más interesantes para el público cofrade.
Fue pasada la Semana Santa de 1991 cuando la hermandad de la Santa Faz decidió realizar el actual paso de misterio que fue encargado a los talleres sevillanos de Guzmán Bejarano. La primera fase fue estrenada en madera en la Cuaresma de 1992 continuándose la ejecución de la talla en los siguientes años hasta completarse en 1996. Cabe recordar que el primitivo paso de misterio se vendió a la hermandad hispalense del Polígono de San Pablo para que sobre él fuese entronizado Nuestro Padre Jesús Cautivo.
En el año 1999 el cabildo general de hermanos aprobó la culminación del paso de misterio en caoba y plata para seguir con la línea marcada por la hermandad y profundizar en la búsqueda de un estilo propio diferenciado de la tendencia predominante en la Córdoba cofrade actual que se ha decantado por culminar los pasos de cristo o misterio en dorado. En la cuaresma del año 2000, Córdoba pudo ver por primera vez el altar itinerante del Nazareno de la Trinidad en color caoba y en los años sucesivos se fue produciendo un enriquecimiento paulatino del conjunto con orfebrería en plata que fue concluido en 2003.
Desde entonces, han sido muchas las voces que, en el seno de la hermandad, han venido abogando por una ampliación de las dimensiones del paso, entre otros motivos para que las Santas Mujeres puedan ser dispuestas de manera más holgada. Pretensión que la actual intervención terminará de satisfacer.





