«Una vez más y ante comentarios que me estáis haciendo llegar por un artículo de hace cinco años, pido disculpas a quien pueda sentirse ofendido por él. No representa ni lo que pienso ni lo que defenderé como consejera de todos los andaluces. Y ahora, a cambiar Andalucía». Con este somero mensaje, difundido a través de su cuenta oficial en una conocida red social, la la nueva Consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación de la Junta de Andalucía, Rocío Ruiz, diputada de Ciudadanos por Huelva (aunque independiente), ha salido al paso de la fuerte polémica derivada de un artículo de opinión que publicó en un medio onubense criticando con gran crudeza a la Semana Santa y todo lo que representa.
Un durísimo artículo de opinión contra las procesiones de Semana Santa, a las que calificaba de “desfiles de vanidad y rancio populismo cultural”. En el texto, la nueva consejera afirmaba que “no basta con encender a Dios una vela en Semana Santa y 100 al diablo los restantes días del año”, añadiendo que “demasiadas veces los estatutos de las hermandades son letra muerta que no les dicen nada” preguntándose “si la comprensión, la clemencia, la compasión no forman parte de la médula espinal del católico” y “cómo es posible que gente que se autocalifica de cofrade y de católica sigue rezumando odio por los cuatro costados”
“El hombre sagrado para el hombre. Esa es mi religión. lo sagrado la espiritualidad íntima y auténtica de un amanecer tranquilo y hermoso o tal vez contemplando los ojos aterradores del dolor o lo incomprensible del amor (…) No cuando me intentan imponer un dios público único y verdadero conveniente social y políticamente con madre virgen o vírgenes según el gusto o el color de cada ocasión. No puedo luchar contra los civilizados e iluminados con mi pobre espiritualidad, con los grandes hombres inflados de autoestima piadosa a punto de reventar, especialistas en maquillar sus sombras ocultas tras una máscara o un capirote”, se despacha la consejera de Ciudadanos, que califica las procesiones de Semana Santa como un “espectaculo incluso tenebroso” (…) Una exitosa puesta en escena y una penosa demostración de la necesidad que tiene la gente de pan y circo. Un entretenimiento de la plebe, devotos que confunden la religión con el protagonismo”, al tiempo que califica a los costaleros como “gente que se auto inflige castigos y se destroza la columna para cargar a cuestas enormes trozos de madera decorado (sic.) con costosos vestidos, ofreciendo un inútil sufrimiento propio como si con ese absurdo acto se exhibieron de sus pecados y se convirtieran, de la noche a la mañana, en mejores personas”.
Por eso Rocío Ruiz reconoce que cada Semana Santa huye “a otros mundos donde no haya ni un rastro de olor a incienso”, “para no convertirme en una más de esos cinicos desmemoriados, para no olvidar que todos somos mestizos, que fuimos, afortunadamente, parte de esa espléndida, avanzada y culta civilización árabe”, lejos “de la falsa e hipócrita representación en palcos e iglesias”. Algo que imaginamos volverá a hacer la próxima primavera, pese a unas disculpas que, aunque le honran, tal vez no sean suficientes.





