Este fin de semana ha tenido lugar, en el corazón de Nervión, el besamanos de una de las vírgenes más singulares de cuantas componen el devocionario popular de la ciudad de Sevilla, Santa María de Consolación, Madre de la Iglesia. una imagen que fue encargada al imaginero Antonio Joaquín Dubé de Luque el 20 de abril de 1969, con la particularidad de que es la única imagen dolorosa de la capital hispalense que tiene los ojos azules.
Poco más de un mes después del encargo la imagen de Santa María de consolación fue trasladada desde la casa del escultor, situada en la calle Fernández y González, hasta la parroquia de la Concepción. Obtenida la preceptiva anuencia por parte de la autoridad eclesiástica, el miércoles 4 de junio del mismo año, la imagen es bendecida un día después, coincidiendo con la festividad del Corpus Christi, en una ceremonia presidida por Manuel Calero Gutiérrez, párroco fundador de la Inmaculada Concepción, y en la que se hicieron de padrinos la Cofradía del Sagrado Corazón de Jesús y el colegio de la Sagrada Familia.
Desde ese preciso instante se estableció una vinculación tan indescriptible como evidente entre los miles de devotos de los que goza la dolorosa y la preciosa Virgen de los ojos azules. Una relación atemporal qué se pone de manifiesto en el anual besamanos en el que la Madre del Cristo de la Sed recibe el cariño incondicional de sus fieles, como ha constatado, una vez más, nuestro compañero Benito Alvarez que no ha faltado a la cita.


































