Si bien la terrible pandemia en la que nos hallamos inmersos nos ha privado del deleite derivado de la presencia de la Reina del Cerro, la Virgen de los Dolores, recorriendo cada centímetro de su barrio en loor de multitudes, lo que no nos ha podido robar, en modo alguno, es de la escena histórica de la bellísima Madre de Dios ha protagonizado en su hogar, cobijada por su palio, propiciando una imagen inigualable que ya forma parte de la memoria colectiva de la Sevilla cofrade. Una escena irrepetible que nuestro compañero Benito Álvarez ha querido registrar para la posteridad a través de esta insuperable crónica gráfica.
























