El preludio de la Semana más grande del año está a punto de empezar. El próximo 17 de febrero dará comienzo el tiempo de espera para una nueva edición de nuestra Semana de Pasión. Un tiempo vacío que, sin quererlo, volverá a anunciar la llegada de la Pasión del Señor sin ningún atisbo de nuestra particular piedad popular.
Lo que nos depara este periplo volverá a ser duro, no nos engañemos, muchos cofrades no podrán asistir a los cultos de sus queridos Titulares por razones de aforo y seguridad, no habrá Vía Crucis en las calles, ni conciertos cuaresmales de bandas, ni convivencia en casas de hermandades, ni siquiera ensayos de formaciones musicales. Otro año más se nos borrará del estómago el pellizquito de la espera eterna del día más bonito del año.
Sin duda será duro pero la verdadera fuerza no reside en los brazos sino en el corazón y a los cofrades nos sobra de eso. Solo nos queda sonreír y sentir el aliento del azahar que impregna la primavera que se nos avecina, recordar tiempos pasados y pensar en que muy pronto volveremos a las calles.





