La Reina de la calle Pureza llena Triana de Esperanza

El traslado a Santa Ana fue un baño de masas para la Dolorosa de la Madrugada

El pasado viernes 18 de marzo, acontecimos tres años después la vuelta de la Santísima Virgen de la Esperanza de Triana a la parroquia de Santa Ana, con motivo del septenario celebrado en su honor cada año en cuaresma.

Una estampa que teníamos un poco olvidada, ya que la pandemia nos a dejado estos últimos años sin el regreso por cuaresma de la Esperanza al templo de su bendita madre.

Espectacularmente ataviada para la ocasión, la Esperanza de Triana salía de su Capilla de los Marineros a inundar el barrio de esa trilogía de la que tanto presumen los trianeros, “FE, ESPERANZA Y CARIDAD”.

El barrio esperaba con ganas este día, ya que después de tanto tiempo su Virgen volvía a pisar Sevilla. Un recorrido breve pero lleno de emociones en el que la Esperanza volvió a dejar la huella que siempre dejan las madres a su paso, una huella de amor, que contagió a todos los devotos que asistieron a tan multitudinario traslado, dejando un pedacito de esperanza en cada corazón sevillano.

La calle Pureza, arteria principal del famoso barrio sevillano, era un reguero de personas, que desembocaba en Ella. Ella sí, la Hermosa Capitana que navega por las calles, entre un mar de corazones que en las oleadas de sus voces siempre suena un “¡Viva la Esperanza!” y acompañado de “Mecerla suavito, no se vaya a lastimar”.

El multitudinario traslado, terminó con la Sagrada Imagen de la Esperanza llegando hasta el presbiterio de la “Catedral de Triana”, donde Madre e Hija se encontraron. Cuentan aquellos que presenciaron dicho acto que a la Santa entre tantas cosas que se contaron se le escapó un “¡Hija, cada vez vienes más guapa!”.

Durante toda la semana, estará esperándonos con los brazos abiertos a que acudamos a su bendita presencia, siempre con esa preciosa mirada que nos embauca y enamora cada vez que contemplamos su cara, porque no olvidemos que ella es nuestra Bendita Madre y que siempre que la necesitemos estará a nuestro lado guiándonos por la senda más bonita, que es el camino hacia Dios.