Sin duda alguna, lo vivido el pasado Sábado en Vélez-Málaga fue un acontecimiento que estuvo a la altura de lo que es una procesión magna en condiciones.
Algo más de una decena de tronos se pusieron en las calles de la ciudad malagueña en lo que fue una tarde redonda. Una procesión con bastante público pero sin llegar a ser agobiante, donde el visitante podía ver tranquilamente a las hermandades a su paso por el recorrido oficial y por las diferentes calles y puntos claves del recorrido. Los cortejos fueron correctos, y la presencia del público bastante buena, donde el respeto reinó ante todo.
Por su parte, los acompañamientos musicales fueron de bastante calidad, estando a la altura de dicho acto. Despojado de Jaén, Gitanos de Sevilla, las formaciones de Vélez Málaga, Redención y Cristo de Gracia de Córdoba, o Pasión de Linares, fueron algunas de las formaciones allí presentes y que interpretaron un repertorio exquisito acorde a dicho acto. De mérito fue el repertorio de la formación popularmente conocida como El Esparraguero junto a las Angustias, interpretando las marchas más serias de su repertorio. También destacar el repertorio de Jesús el Rico, con la banda de los Gitanos, además del Resucitado, con una imponente Pasión de Linares.
Quizá la parte oscura de este acto se la lleve la organización general, ya que algunas hermandades salieron con más de una hora de retraso, lo que supuso la demora de este hasta bien entrada la madrugada.
Creo que Sevilla con su Santo Entierro Magno debería aprender de actos como este. Sencillos, sin estridencias y para el pueblo, y no solo para unos pocos.





