La semana pasada hablamos que el verano está hecho para hablar de Cofradias. El verano es una época en la que podía parecer que las Hermandades se van en mantener dormidas, pero nada más allá de la realidad.
Llegado el verano, las cofradías y hermandades de la ciudad comienzan un tiempo que si bien es verdad que a lo referente a actos, al menos de carácter público parece cesar, no impide por eso que algunas sigan teniendo actividad.
Aparte de los cultos que se han celebrado en honor de Nuestra Señora del Carmen y la gran fiesta del 15 de agosto, Asunción de María, que en la ciudad celebramos la procesión de Ntra Sra del Tránsito de San Basilio, y hasta que lleguemos al día de nuestra Patrona, las cofradías realizan un amplio abanico de actividades.
Por un lado continúan los cultos internos como sabatinas o misas dedicadas, aunque a mí sinceramente me gusta la época estival en lo referente a las cofradías, entrar a una iglesia con el calor asfixiante del exterior, ver a la imagen en la penumbra, en la soledad, alejada del bullicio o del ornato que se coloca en los cultos y época de Cuaresma, me produce una sensación de más cercanía e intimidad.
Creo también que cada cofradía también se podría implicar más en esta época con las distintas parroquias por ejemplo en la colaboración con las actividades de éstas como campamentos o escuelas de verano.
Es verdad que también los cofrades necesitan y se merecen el descanso y las vacaciones, pero siempre queda un retén de guardia cofrade que no descansa ni en verano y que participa de cuantas actividades haya aquí o en ciudades cercanas. Son esos incansables que visitan las ciudades cercanas que celebran coronaciones, procesiones… y que desafiando el calor y el cansancio están los primeros.
Para terminar quiero agradecer el esfuerzo diario de cofrades que se afanan en seguir con el culto y devoción a los sagrados titulares, aunque estemos en verano.





