La Chicotá de Nandel | Una menos en Canarias

Escapa otra semana sin mucho reseñable en lo que a mí respecta. Comunicados que nombran pregoneros, a dúo incluso, cartelistas, bandas, etc, etc, etc. Lo de siempre, y algunos tarde, como siempre.

Otra semana en lo que al mundo se refiere, con amenazas de misiles, dudas de mafiosas actitudes en el ambiente, el social comunismo moviéndose en su ambiente, y todo ello con la poca esperanza que la sociedad nos sigue dando.

Si juntamos eso al hartazgo de otra Magna, ya se hace la semana pesada no, lo siguiente.

Por encima de lo bonito que será, que no lo dudo, para cofrades, y para el recuerdo, el ver a pasear a Vírgenes por Sevilla que son íconos en sus respectivas poblaciones, junto a Imágenes que son estamentos de la religiosidad en las calles, ya no de Sevilla, sino del mundo.

Pues terminado el último renglón del párrafo anterior, lo demás es lo mismo de siempre. Algunos ya cansados, como yo, y con no ir hay bastante, de tanta procesión en tiempos de nada, sin tocar nada, y para lo mismo de siempre, que al final será la nada de siempre o el mismo de siempre, que llevará al cansancio y a la nada.

Otra Magna más que mezcla lo más fervoroso del pueblo, con la inmundicia del pueblo. Sepan, pueden comprobarlo, que hasta en las zonas reservadas para la venta de entradas para personas minusválidas y en silla de ruedas, a las que debe acompañar una persona, algún buen ciudadano, y sobre todo cofrade, ha decidido agotar las sillas de acompañantes.

Sepan que hay gente que va a utilizar la grandeza de María y su Hijo en las calles, para hacer negocio. Sepan que no me ha llegado constancia alguna, de que Hermandades que se fueron de Misión a barrios donde la necesidad es la vida diaria, la vida misma, el día a día, hayan recibido entradas sufragadas por ayuntamiento, hermandades o alguien que no haya decidido hacer un lavadito de cara, o peregrinación para sacar de nuevo al Titular a la calle. No quiero pensar en esto último, por supuesto.

Sepan, que se están cargando a esa población añeja, que tiene también su importancia, pues de ellos hemos bebido, y de la cual deberíamos seguir bebiendo, escuchando, y sobre todo aprendiendo, porque están ya cansados, ven ya esto un disparate, y lo que es peor, el cofrade que antes no era, se está volviendo ya añejo por ese mismo cansancio.

Pasa una semana más, otra menos para nuestra Semana grande, con otra Magna más, una menos en Canarias.