Hoy estamos viviendo el Domingo de Gaudete o de la Alegría. En Córdoba ya es normal que en el fin de semana de la alegría, los Cofrades lo celebren con la salida procesional de la Virgen de Belén, que ya se ha convertido en una cita más del calendario cofrade cordobés. Y muchas cofradías que empiezan a celebrar sus zambombas.
¿Pero qué es eso del Domingo de Gaudete o de la Alegría? Digamos que en este tiempo de penitencia, la Iglesia nos invita a hacer una pausa para recuperar el aliento hasta la fiesta de Navidad. Anticipamos con alegría la celebración anual del nacimiento de Jesús, que vino de Dios en nuestra carne para salvarnos. La invitación a la alegría es característica del tiempo de Adviento: la espera del nacimiento de Jesús, la espera que vivimos es alegre, un poco como cuando esperamos la visita de una persona a la que queremos mucho, por ejemplo un amigo al que no vemos desde hace tiempo, un pariente…
Estamos en una espera alegre. Y esta dimensión de la alegría emerge especialmente hoy, el tercer domingo, que se abre con la exhortación de San Pablo: «Alegraos siempre en el Señor». «¡Alegraos!» La alegría cristiana. ¿Y cuál es el motivo de esta alegría? Que «el Señor está cerca».
Cuanto más cerca de nosotros está el Señor, más estamos en la alegría; cuanto más lejos está, más estamos en la tristeza. Esta es una regla para los cristianos. Una vez, un filósofo decía más o menos esto: «No comprendo cómo se puede creer hoy, porque aquellos que dicen que creen tienen cara de funeral. No dan testimonio de la alegría de la resurrección de Jesucristo». Hay muchos cristianos con esa cara, sí, cara de funeral, cara de tristeza? ¡Pero Cristo ha resucitado! ¡Cristo te ama! ¿Y tú no tienes alegría? Pensemos un poco en esto y preguntémonos: ¿Yo estoy alegre porque el Señor está cerca de mí, porque el Señor me ama, porque el Señor me ha redimido?
Pues eso, estemos alegres!!!!! Porque el Señor en unos días va a volver a nacer en cada uno de nuestros corazones.





