Burladero |  Aquel año, aquel besamanos…

Estimado, amable y fiel lector. Hoy me pillas melancólico. Sí sí, sé que estamos ya contando los días y no es tiempo para zarandajas, pero no puedo evitarlo. 

Hay motivos de sobra para celebrar, con el Círculo de Pasión de Vera Cruz, los primeros ensayos o los cultos ordinarios y extraordinarios, como el rosario (para nosotros un pacham pacham encubierto) de la Virgen del Rocío el próximo sábado. 

Sin embargo, mi espíritu romántico hace volar la imaginación cien años, y se enciende la bombilla: “I Have a dream”. 

Y es que aquello de “yo tengo un sueño” es lo que dirían más de uno y dos poetas en aquel 1925, tan solo dos años antes de la famosa reunión de la generación del 27 en el Ateneo de Sevilla. 

1925 fue el año en que nacieron la ex primera ministra británica Margaret Tatcher o el oscarizado y mítico actor americano Paul Newman. 

O el mismo en el que falleció Pablo Iglesias, el fundador del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el sindicato Unión General de Trabajadores (UGT). 

El 23 de abril de 1925, precisamente, fue presentada la primera edición en el sistema Braille de “El Quijote”, la novela universal de la literatura española. 

Y en aquel simbólico año ocurrió también el primer besamanos de la Macarena, que se dice pronto. 

Cajasol hará una muestra conmemorativa durante la Cuaresma, y tal vez en el Arco se esté cociendo algo más grande porque si hay sobra en la calle Bécquer es  Esperanza.

Así debió ser también aquel estreno, rebosante de ilusión, devoción, cariño y cuidado para que nada se olvidara. 

Podemos imaginar los nervios de las camareras desvistiendo a aquella Macarena de Rodríguez Ojeda o Juan Pérez Calvo. 

Es posible intuir el trasiego de telas, jarrones o peanas para componer el esquema del altar que presidiría la Virgen horas después. 

Es fácil ponerse en la piel de los primeros devotos que llegaron a San Gil y se encontraron con la Esperanza frente a frente, con su mano extendida sobresaliendo del manto de malla. 

Empatizar en definitiva es sencillo si hablamos del primer besamanos de la Señora de Sevilla si tenemos en cuenta que hoy, cien años después, nos siguen temblando las piernas no ya cuando la vemos, sino simplemente cuando somos conscientes de su bajada del camarín. 

Y por ello, seguiremos nostálgicos y felices ante el reguero de emociones que nos esperan en este año de la Esperanza, en este año de la Macarena y en este año conmemorativo de su primer besamanos. 

Te deseo, apreciado lector, una espléndida semana llena de actualidad cofrade.