El vídeo ha corrido por la red de Elon Musk como la pólvora, pero pólvora mojada con la que no se puede disparar, a no ser que seas cofrade, costalero y capataz, porque entonces puedes dar unos tiros al sentido común de los mortales.
En la reproducción se ve el caminar (el paseíto, también llamado mudá) de una afamada cuadrilla sevillana bajo una manta de agua, que ríase usted de las que les ha caído algún que otro Lunes Santo. Eso sí, el paso va perfectamente impermeabilizado con sus plásticos, que es al mundo del costal lo que el neumático de lluvia a un fórmula 1.
Y la comparación no es baladí, puesto que en el escalafón surrealista de hechos aberrantes en las cofradías, ensayar bajo un aguacero potente se sitúa en la cúspide de cosas que nunca deberían haber pasado. Pero pasan con la naturalidad del “todo vale” al que nos hemos acostumbrado y que nos azota desde el Olimpo de la política hasta lo más cotidiano, sin que nada parezca afectarnos en nuestro légamo de estulticia.
Ver a una cuadrilla de esa guisa demuestra que lo de costalero es un oficio, pues los miembros de la cuadrilla trabajan bajo el temporal como los encofradores en una obra o como el repartidor que lleva pizzas en plena tormenta porque no le queda otra. Luego se quejan cuando el de fuera resume a espectáculo, pero ese ensayo no es más que eso, show.





