La Hermandad de la Buena Muerte deposita en el IAPH el manto de la Reina de los Mártires para su restauración

La emblemática pieza bordada por Esperanza Elena Caro será intervenida en Sevilla durante siete meses tras recibir la aprobación eclesiástica y el respaldo técnico

Una de las piezas más emblemáticas del patrimonio cofrade cordobés ha sido entregada en estos días al Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) para someterse a un proceso integral de conservación. Se trata del manto procesional de Nuestra Señora Reina de los Mártires, dolorosa titular de la Hermandad de la Buena Muerte, que realiza su estación de penitencia en la Madrugada del Viernes Santo.

La obra, ejecutada entre 1950 y 1953 por los Talleres de Esperanza Elena Caro (bajo la firma “Sobrinos de José Caro”), constituye uno de los grandes hitos del bordado sacro en Andalucía. El terciopelo rojo ricamente bordado en oro fino, con una profusa decoración vegetal y simbología martirial, la convierten en una joya textil que será intervenida en Sevilla durante aproximadamente siete meses, a partir del mes de junio.

Un acto solemne para una obra excepcional

El acto de depósito de la pieza se celebró en la sede del IAPH con la presencia del director general del instituto, Juan José Primo Jurado, acompañado del hermano mayor de la corporación, Joaquín de Velasco Porras, miembros del equipo técnico del Centro de Intervención, y varios representantes de la junta de gobierno de la cofradía.

Según ha informado la hermandad, la restauración ha recibido la autorización eclesiástica pertinente, tras la aprobación técnica del proyecto por parte de la autoridad diocesana. El acuerdo fue refrendado por el cabildo de oficiales de la corporación el pasado 2 de abril, en el marco de un plan integral de conservación patrimonial.

Restauración con criterios técnicos rigurosos

La intervención incluirá, entre otras actuaciones, la sustitución de la blonda exterior del manto, visiblemente deteriorada por el paso del tiempo. Esta labor será ejecutada por el prestigioso bordador Alfonso Aguilar Aguilar, quien confeccionará una nueva pieza fiel al diseño original, que será integrada por el personal del IAPH utilizando técnicas conservativas no invasivas.

La decisión de intervenir esta obra se fundamenta no solo en su deterioro material, sino también en la voluntad firme de la hermandad de asegurar su preservación a largo plazo, salvaguardando así un bien de incalculable valor tanto devocional como artístico.

Colaboración económica de los hermanos y apoyo institucional

La restauración será financiada mediante recursos propios de la corporación, así como con aportaciones voluntarias de hermanos y devotos, que podrán beneficiarse de incentivos fiscales conforme a la Ley de Mecenazgo. La hermandad ha solicitado también su inclusión en el Programa de Restauración del Patrimonio Mueble Cofrade de la Diputación Provincial de Córdoba, lo que podría permitir aliviar parte de la carga económica.

Una inspección técnica previa, realizada en febrero por el equipo del IAPH, permitió elaborar el informe diagnóstico necesario para definir los criterios de intervención. En ella participaron también representantes de la hermandad, en una jornada que subrayó la importancia histórica de la pieza.

Patrimonio al servicio de la fe

El manto de la Reina de los Mártires forma parte de un conjunto patrimonial diseñado en los años cincuenta por dos grandes referentes del arte sacro andaluz: Jesús Domínguez, en la orfebrería, y Esperanza Elena Caro, en el bordado. Estrenado de forma progresiva entre 1951 y 1955, este conjunto culminó con la primera salida procesional del palio en aquella década gloriosa para la hermandad.

Con esta restauración, la Hermandad de la Buena Muerte ratifica su compromiso con la conservación de su legado, asegurando la transmisión de una obra cumbre del bordado litúrgico a las generaciones futuras. La recuperación del manto no solo devolverá su esplendor original a la Reina de los Mártires, sino que enriquecerá aún más la iconografía de la Madrugada cordobesa, esa noche sagrada donde arte, silencio y fe se funden en una sola expresión.