La sanción, que implica la suspensión temporal de derechos durante seis meses, ha sido comunicada por la Hermandad tras la aprobación del expediente por parte de la Delegación Episcopal. El afectado expone su versión de los hechos y cuestiona el proceso
Según ha precisado la Hermandad, que ha ofrecido su versión de los hechos, el expediente se abrió a raíz de una denuncia presentada por un hermano por hechos ocurridos durante el besamanos de diciembre de 2024
La Hermandad de la Macarena ha notificado oficialmente a uno de sus hermanos, Álvaro Cherino Batongo, la imposición de una sanción de seis meses de suspensión temporal de derechos como miembro de la corporación, tras la tramitación de un procedimiento sancionador avalado por la Delegación Episcopal para los Asuntos Jurídicos de las Hermandades y Cofradías.
Según el escrito emitido por la Hermandad, la resolución se fundamenta en lo estipulado en el artículo 54 de las Normas Diocesanas, que exige “causa justa” para proceder a un cese temporal, y en la Regla XVII de la propia corporación, que contempla sanciones en casos de perturbación del orden o actuaciones que perjudiquen el buen nombre de la institución. La medida fue adoptada por unanimidad en Cabildo de Oficiales celebrado el 26 de mayo de 2025 y cuenta con el visto bueno del Delegado Episcopal, tal como establece el artículo 55.6 de las mencionadas Normas Diocesanas.
La versión del hermano sancionado
Tras hacerse pública la medida, el hermano afectado ha querido dar su versión de los hechos, exponiendo en un comunicado personal los motivos que, en su opinión, han desembocado en la sanción. Siempre según su propio relato, los desencuentros comenzaron en el Cabildo General celebrado en noviembre de 2024, cuando intervino en el turno de ruegos y preguntas para “achacar la falta de transparencia en la gestión” de la Hermandad. En esa misma intervención, solicitó la destitución del actual vestidor de la Virgen y criticó lo que consideró “malas formas” de un miembro de la corporación durante los cultos.
El hermano añade que, durante el besamanos del 18 de diciembre de 2024, presenció cómo una persona con movilidad reducida no podía acceder con facilidad al presbiterio, por lo que se ofreció a acompañarla hasta las plantas de la Virgen de la Esperanza. Según su testimonio, la negativa por parte de un miembro afín a la Junta de Gobierno fue tajante y malencarada. Poco después, comentó ese incidente de manera privada con otro hermano a través de redes sociales.
El relato continúa señalando que, en febrero de 2025, recibió una carta en la que se le notificaba el inicio de un expediente sancionador. En dicho escrito, según indica el propio sancionado, se le acusaba de haber infringido normas del besamanos, haber realizado fotografías en áreas no permitidas —algo que niega tajantemente—, y de haber proferido insultos. «Todo aquel que me conoce sabe que nunca saco el teléfono en un besamanos», sostiene, asegurando que las acusaciones carecen de pruebas. Asegura además que fue señalado por haber llamado “sinvergüenza” a la persona implicada en el episodio con el discapacitado, extremo que también niega.
Presentó un recurso de apelación y mantuvo una reunión con dos fiscales de la Hermandad, quienes, según su testimonio, se mostraron receptivos y le emplazaron a un encuentro de conciliación. “Tengo pruebas de todo esto y las presentaré llegado el momento ante la autoridad eclesiástica”, afirma.
La restauración de la Virgen, contexto agravante según el hermano
El hermano sancionado vincula el desenlace del expediente con su posición crítica ante la reciente restauración de la Virgen de la Esperanza, cuya gestión ha generado controversia en algunos sectores de la Hermandad. Según expresa, tras su disconformidad pública con dicha restauración y ante la ausencia de la prometida reunión de conciliación, recibió la carta con la resolución definitiva de su suspensión.
En su mensaje, manifiesta una profunda decepción: “Después de todo el daño ocasionado a hermanos y devotos, ¿les queda autoridad moral para sancionar a un hermano?”, se pregunta, cuestionando duramente la legitimidad moral de la Junta para actuar disciplinariamente contra los críticos. “¿Soy yo quien desprestigia a la Hermandad después de lo que habéis hecho con la Virgen de la Esperanza?”, añade, elevando el tono de sus críticas y asegurando que no cesará en sus denuncias: “No me vais a callar”.
La carta oficial de sanción
La comunicación oficial remitida al hermano con fecha 3 de julio de 2025 informa que, en cumplimiento del proceso regulado por las Normas Diocesanas, la sanción de seis meses ha sido tramitada con la debida aprobación del Delegado Episcopal, tras el informe presentado por el instructor y el secretario del expediente sancionador. Se recuerda en la misiva que, conforme al derecho, el afectado dispone de un plazo de quince días hábiles para presentar recurso ante la autoridad eclesiástica competente.
Con esta sanción y su difusión pública, la Hermandad de la Macarena vuelve a situarse en el foco de atención interna, en un contexto marcado por recientes decisiones institucionales que han generado debate entre algunos sectores de la corporación. Mientras tanto, el hermano afectado afirma tener la intención de agotar todas las vías canónicas para defender su honor y su derecho a la crítica interna, subrayando que su motivación ha sido siempre el respeto y el amor a la Virgen de la Esperanza.
La Hermandad ofrece su versión sobre el expediente disciplinario tramitado desde enero
La Hermandad ha decidido pronunciarse públicamente para ofrecer su versión de los hechos, tras la divulgación por parte del afectado de una comunicación de carácter interno enviada por la propia corporación. A través de un comunicado oficial, se expone con detalle el origen del procedimiento y los pasos seguidos a lo largo del mismo.
Según ha precisado la Hermandad, el expediente se abrió a raíz de una denuncia presentada por un hermano por hechos ocurridos durante el besamanos de diciembre de 2024. En dicho incidente, se vieron involucrados no solo el hermano expedientado, sino también miembros del personal de seguridad y voluntarios de la corporación. El proceso, aclaran, se ha desarrollado conforme a lo estipulado en las Reglas de la Hermandad y en las Normas Diocesanas vigentes.
Rechazo a la conciliación fraterna
Uno de los puntos subrayados en la nota es la negativa del implicado a participar en un acto de conciliación fraterna, procedimiento que fue propuesto en varias ocasiones por los instructores del expediente y que, de haberse producido, habría permitido resolver la situación de forma habitual, como se ha hecho en otros casos semejantes. Además, se menciona la publicación en redes sociales de expresiones irrespetuosas y despectivas hacia otros hermanos, que fueron posteriormente retiradas tras recibir una advertencia.
La Hermandad destaca que la continuidad del expediente y su resolución obedecen exclusivamente a la negativa del afectado a colaborar en ese intento de conciliación, y recalca que tanto la tramitación como la notificación se han efectuado en los plazos y formas previstos por las Reglas y con el visto bueno de la autoridad eclesiástica correspondiente.
Un proceso que pudo haberse evitado
Desde la corporación se lamenta profundamente haber llegado a este punto, especialmente cuando se brindaron varias oportunidades para lograr un entendimiento previo. Según explica la corporación, incluso se dilató el plazo para resolver el expediente con el objetivo de favorecer una posible solución fraterna, que finalmente no se concretó.
Asimismo, la Hermandad expresa su pesar por la asociación de estos hechos, acaecidos hace más de seis meses, con otros sucesos que —afirma— no guardan ninguna relación entre sí, recordando que el desarrollo de este proceso pudo haberse evitado con un sencillo gesto de reconciliación.
Una situación excepcional
En el comunicado, la Junta de Gobierno insiste en que se trata de una situación no deseada y excepcional, señalando que en más de siete años tan solo se han cerrado dos expedientes disciplinarios, incluyendo el presente caso. A pesar de ello, la Hermandad reitera su disposición a mantener el diálogo abierto y a continuar ofreciendo al hermano afectado su disponibilidad para lo que considere necesario.





