Dicen que ocurrió en la penumbra del camarín, tras la misa de hermandad, cuando ya las luces del templo se habían apagado y el eco de los rezos aún flotaba entre los bancos vacíos. Dicen que el capataz —histórico, venerado por generaciones, autor de levantás inolvidables, hombre recio de pocas palabras y muchos silencios— se encaró con el hermano mayor y, sin más preámbulos, le espetó: “Usted ha traicionado a esta cuadrilla. A esta cofradía. Y lo peor, a décadas de historia». Dicen que hubo testigos. Que volaron las voces. Que se tensaron los rostros. Que alguien intentó intervenir, pero que ya era tarde. El vínculo estaba roto. El peso del pasado, hecho añicos contra el mármol frío del altar.
Por supuesto, nada de eso ocurrió. Pero no importa. Porque da igual si fue real o no. Lo esencial no es lo que pasó, sino lo que podría haber pasado, lo que alguien quiso creer, lo que alguien necesitaba contar. Y con eso basta para llenar horas de tertulias virtuales, páginas completas de webs supuestamente especializadas, espacios enteros en redes sociales donde la reputación ajena es moneda de cambio y la difamación se ha convertido en espectáculo de masas.
Lo dramático es que hemos aceptado este juego como si fuera parte del paisaje cofrade. Como si fuera natural que cada semana surja un nuevo falso conflicto, un nuevo “se dice que”, una nueva fractura inventada entre juntas de gobierno, capataces, bandas o vestidores. La realidad ha dejado de ser una exigencia, una brújula o una responsabilidad. Hoy basta una historia bien redactada, una imagen sin contexto y una voluntad clara de manipular para convertir el bulo en información.
En esta deriva enferma, el papel de ciertos espacios que se autodenominan periodísticos es, cuanto menos, devastador. No informan: intoxican. No analizan: distorsionan. No elevan el discurso: lo embarran. Porque no buscan la verdad, ni la comprensión, ni el respeto. Buscan tráfico. Visitas. Comentarios. Algoritmos satisfechos. Han renunciado a la nobleza del oficio para convertirse en traficantes de emociones baratas, en comadronas del escándalo, en palmeros del desgarro ajeno.
Este veneno se extiende como una mancha impura sobre el mundo de las hermandades, de las cuadrillas o de las bandas. Formaciones históricas, cuyo prestigio se ha cincelado con décadas de ensayo, de estudio, de respeto escrupuloso al patrimonio sonoro de nuestra Semana Santa, hoy son reducidas a piezas dentro de un tablero de poder, donde importa más el nombre del contrato que la dignidad de la música. Se filtran pactos aún no firmados, se promueven campañas de desprestigio, se socavan trayectorias intachables con insinuaciones rastreras.
Y mientras unas bandas sufren en silencio, otras recogen los frutos de ese incendio premeditado como quien recoge rapiña entre los restos aún humeantes de la honra ajena. Porque sí, hay quienes han decidido avanzar no a golpe de talento, sino de presión. De estrategia. De silencio cómplice ante el derrumbe del otro. Lo que fue oración, se ha convertido en arma. Lo que fue alabanza, en ruido interesado. Y lo que fue camino de fe, en un mercado frío donde el que más suena, gana.
Todo esto —el capataz que no dijo lo que dicen que dijo, la banda que sufre lo que nadie cuenta, la hermandad que se desangra sin que a nadie le importe— no es consecuencia de una crisis de fe, sino de una crisis de decencia. Hemos normalizado que se destruyan honras sin pruebas, que se difundan rumores como si fueran dogmas, que se manipulen emociones profundas con la frialdad de un clic. Y mientras tanto, la verdad, esa verdad sagrada que debería guiarnos, queda sepultada bajo capas de espectáculo, morbo y desinformación.
Esto no es periodismo. Es circo. Es teatro pobre. Es ruido envuelto en incienso ajado. Y lo más trágico es que aún muchos, muchísimos, lo consumen, lo celebran, lo comparten, sin detenerse a pensar en las consecuencias reales. Porque detrás de cada escándalo artificial hay personas. Hay familias. Hay devociones. Hay silencios rotos y lágrimas que no se graban ni se viralizan.
La Semana Santa no nació para esto. No fue creada para servir de decorado a tertulianos o voceros sin escrúpulos ni de pretexto para redes sociales carentes de compasión. Fue forjada en la profundidad del alma andaluza, con manos callosas y corazones heridos, con el compromiso de quienes sabían que todo esto es mucho más que una estética. Es vida. Es fe. Es redención.
Por eso urge reaccionar. Urge decir basta. Urge señalar a quienes están vaciando de sentido nuestras cofradías para llenarlas de clics y estadísticas. Hay que recuperar el silencio reverente, el análisis honesto, la crítica constructiva, la palabra serena. Porque si seguimos permitiendo que los mercaderes del escándalo ocupen el templo de nuestra tradición, no solo perderemos la verdad: perderemos el alma misma de nuestra Semana Santa.
No miremos para otro lado. No colaboremos, ni siquiera con el silencio, en esta degradación. Porque quien convierte la devoción en espectáculo y la fe en un show de titulares, puede lograr notoriedad fugaz, pero jamás alcanzará el respeto. Y cuando uno pierde eso… ya no le queda nada.
Entrevista | Lázaro Mata: «Respetar a los grandes maestros no significa hacer imágenes que parezcan antiguas»
Galería | La Virgen de la Merced bajo palio
El Cristo de la Buena Muerte de Jaén saldrá en procesión extraordinaria por el centenario de la Hermandad
La Cena de Huelva aprueba por unanimidad el proyecto de su futuro manto procesional para la Virgen del Rosario
La Hermandad de la Defensión formaliza la cesión de su nueva Casa de Hermandad por un periodo de 30 años
Enrique Barrero Rodríguez, pregonero de la Semana Santa de Sevilla 2027
Córdoba, presente en el Congreso Internacional Carmelitano de Gibraleón
La Divina Pastora regresará a las calles de Carmona el próximo 10 de octubre
Santa María del Buen Aire recorrerá este sábado las calles de su feligresía
La Columna de Alcalá de los Gazules incorpora la marcha «Lágrimas de Alcalá» a su patrimonio musical
La Aurora del Albayzín presentará las nuevas bambalinas de su paso de palio, diseñadas por Francisco Javier Sánchez de los Reyes
Leopoldina Valdemoro y Chiqui Muñoz anunciarán con pintura y palabra la Semana Santa de Vélez-Málaga de 2027
El Consejo de Hermandades participa en el solemne izado de la Bandera Nacional en Capitanía General
Este es el itinerario de la salida extraordinaria de San Francisco por las calles de Córdoba por el VIII Centenario de su Tránsito 




