A contracorriente | Merchandising magno 

Las magnas ofrecen un sinfín de posibilidades. La oferta y la demanda ceecen de forma exponencial conforme aumenta el número de cofradias que participan. Y la que alumbrará Córdoba en el mes de octubre no es una excepción. 

Mientras más pasos más bandas, más recorridos y sus respectivos enclaves, más sillas, más logos, más carteles y, en definitiva, más prolegómenos que consumir. Pero no solo son los grandes rasgos los que venden, sino que los pequeños detalles también tienen lo suyo. 

En estos últimos días se ha podido comprobar que la Magna tiene tirón -o perspectiva del mismo- con la caldera del merchandising empezando a funcionar. Así, aunque ya haya un logotipo oficial, poco importa si alguna que otra hermandad puede duplicar el contenido y crear el suyo. Una ocasión tan señalada, por supuesto, lo merece. 

Y qué costalero no querría una camiseta conmemorativa de su participación en tan magno acontecimiento. Como seguro que hay quien saca pulseras, imprescindibles para el cofrade, que tiene que llevar mínimo tres en cada muñeca. Y ya puestos, unos costales que, al lado de los simbolos del Café do Brasil o del de Correos ponga Via Crucis Magno y la fecha, doble para las que no vuelven el mismo día. O calcetines en los que aparezcan todos los logos realizados para la ocasión. 

El merchandising solo es el exponente de la mercantilización que nos invade y que hasta lo más sustantivo convierte en superfluo. 

Foto: teefactory.es