Bajo el lema #LaJuventudQueQuieres, la candidatura encabezada por Fernando Fernández Cabezuelo a Hermano Mayor de la Hermandad de la Macarena ha presentado un programa íntegro dedicado a impulsar el papel de la juventud dentro de la corporación. Inspirado en las palabras del Papa León XIV —“Unidos a Jesús serán semillas de esperanza”—, el proyecto concibe a los jóvenes como el verdadero motor del presente y del futuro de la Hermandad, destacando su energía, su compromiso y su ilusión como pilares esenciales del crecimiento de la corporación.
El texto programático subraya que el crecimiento de la Hermandad no sería posible sin la fuerza de su juventud, y que acompañar, escuchar y formar a los jóvenes es una tarea prioritaria para garantizar el porvenir de la institución. “Acompañarlos, escucharlos y formarlos es sembrar hoy la Hermandad que soñamos para el futuro”, se afirma, añadiendo que “solo quien sabe vivir el presente, con conciencia del pasado, puede construir con esperanza su futuro”. La candidatura propone, así, una Juventud viva, formada y protagonista, que conozca la historia, el arte y la esencia de la Hermandad de la Macarena, y que viva su fe con alegría, compromiso y autenticidad.
El programa de Fernández Cabezuelo entiende que la formación de los jóvenes no puede limitarse al ámbito religioso, sino que debe abarcar también la dimensión histórica, artística y cultural de la corporación, permitiendo que cada miembro joven comprenda y transmita con fidelidad el legado recibido. Con ese objetivo, se proyecta la creación de talleres, charlas formativas, encuentros y actividades que fomenten la vivencia profunda de las raíces macarenas y la integración total de la juventud en la vida diaria de la Hermandad.
De acuerdo con el artículo LVI de las Reglas, la candidatura recuerda que el Consiliario, además de ejercer como consejero y asesor del Hermano Mayor, asume el cargo de Promotor de Formación, siendo también Delegado de Juventud, figura esencial en el acompañamiento y la guía espiritual de las nuevas generaciones. Este punto subraya la importancia de la formación estructurada y continua, como elemento vertebrador del crecimiento personal y corporativo de los jóvenes macarenos.
El bloque de medidas específicas se articula en torno a un Programa Formativo Anual que combinará la formación religiosa con actividades sociales, culturales y deportivas, buscando un desarrollo integral de los jóvenes. Se prevé la recuperación de las reuniones semanales en la Casa Hermandad, concebidas como espacios de encuentro, convivencia y reflexión, así como la integración de los grupos de acólitos, monaguillos y lectores del ámbito juvenil, con el propósito de reforzar su papel activo en los cultos y celebraciones.
Asimismo, la candidatura propone la organización de encuentros intergeneracionales con hermanos veteranos, con el objetivo de propiciar el intercambio de experiencias, la transmisión de valores y el fortalecimiento del sentimiento de pertenencia. En paralelo, se plantea la recuperación y ampliación de los campamentos de verano y la creación de nuevas convivencias durante el invierno, fomentando la unidad, la amistad y la espiritualidad compartida.
El programa incluye también la puesta en marcha de salidas solidarias destinadas a la asistencia de personas sin hogar, de modo que los jóvenes vivan el compromiso cristiano en acción y comprendan que la fe se traduce en servicio. A nivel social y laboral, se contempla la implantación de una bolsa de prácticas profesionales para jóvenes macarenos, con la finalidad de favorecer su desarrollo personal y su inserción en el mundo laboral.
Finalmente, el proyecto establece la creación de una partida presupuestaria específica para la Juventud Macarena, destinada a respaldar económicamente sus iniciativas, actividades y propuestas. Con ello, la candidatura busca garantizar que la juventud no solo participe, sino que lidere el futuro de la Hermandad, siendo protagonista de su vida corporativa y ejemplo de entrega, fe y compromiso.
El programa concluye afirmando que la juventud es el presente y el porvenir de la Hermandad, y que “acompañar, escuchar y formar a los jóvenes es sembrar hoy la Hermandad que soñamos para el futuro”. Con estas palabras, Fernando Fernández Cabezuelo y su equipo resumen la esencia de su propuesta: una Hermandad que crece desde la fe y desde la esperanza, confiando en que sus jóvenes —unidos a Jesús— serán verdaderamente semillas de esperanza.





