El Papa León XIV concede a la Hermandad de la Misericordia un Año Jubilar por el 450 aniversario del hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires

La Hermandad de la Misericordia ha recibido de Su Santidad el Papa León XIV la concesión de un Año Jubilar, con motivo del 450 aniversario del hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires en la Basílica de San Pedro. Este importante acontecimiento espiritual se abrirá el 22 de noviembre de 2025, marcando una efeméride de gran relevancia para la corporación y para la ciudad de Córdoba.

Un emblema para el Año Jubilar

Con ocasión de esta conmemoración, el hermano Javier Jiménez ha diseñado el logotipo oficial del Año Jubilar, que identificará todas las publicaciones, actos y comunicaciones emitidas por la Hermandad durante este tiempo de gracia. La creación, concebida para acompañar los cultos y celebraciones del aniversario, será símbolo de unidad y renovación espiritual para todos los hermanos y devotos.

Un ambicioso programa jubilar hasta 2026

La Hermandad ha culminado la elaboración de un amplio programa cultural y cultual que se prolongará hasta noviembre de 2026, enmarcado en la conmemoración del Año Jubilar de los Santos Mártires de Córdoba. El proyecto, concebido con un carácter integrador y participativo, incluye conferencias, exposiciones, actos musicales, iniciativas sociales y propuestas formativas dirigidas a todos los públicos, consolidando así el papel de la corporación como referente espiritual y cultural del entorno de San Pedro.

Entre las primeras citas sobresale el concierto de Santa Cecilia, que tendrá lugar el viernes 14 de noviembre en la Basílica de San Pedro. La Banda de Música María Santísima de la Esperanza protagonizará su decimonovena edición, marcada por el estreno absoluto de la marcha ‘Mater Lacrimosa’, compuesta por Alfonso Lozano y Diego León, director e integrante de la formación. La pieza está dedicada a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, con motivo del 75 aniversario de su incorporación a la hermandad de la Misericordia, efeméride que otorga un especial acento devocional al evento.

El lunes 17 de noviembre, la corporación desarrollará su tradicional ofrenda floral en el Puente Romano en honor a San Acisclo y Santa Victoria, patronos de Córdoba, a las 17.00 horas. Dos horas más tarde, la Basílica de San Pedro acogerá una misa de rito hispano-mozárabe, liturgia que simboliza el vínculo entre la fe cordobesa y sus raíces históricas.

Por su parte, la Capilla Barroca del Instituto Luis de Góngora servirá de escenario el 21 de noviembre (19.30 horas, entrada por Claudio Marcelo) para la conferencia “Córdoba, ciudad de los Mártires”, a cargo del obispo emérito Demetrio Fernández, quien reflexionará sobre el legado espiritual de los santos cordobeses en la identidad de la ciudad.

La apertura oficial de la Puerta Santa del Año Jubilar tendrá lugar el sábado 22 de noviembre a las 19.00 horas, presidida por el obispo de Córdoba, Jesús Fernández, en la Basílica de San Pedro. Durante la misa solemne, intervendrá la Capilla Musical de la Misericordia, que también acompañará los principales cultos de este ciclo jubilar.

El domingo 23 de noviembre, las reliquias de los Santos Mártires recorrerán en procesión extraordinaria el trayecto entre San Pedro y la Catedral, donde el prelado cordobés celebrará la misa de doce del mediodía. Tras la ceremonia, las reliquias regresarán a San Pedro, con entrada prevista a las 14.30 horas. Este recorrido rememorará la peregrinación extraordinaria de 2014, organizada con motivo del 775 aniversario de la consagración de la Catedral.

La programación de noviembre se cerrará con el triduo solemne dedicado a los Santos Mártires de Córdoba y la misa capitular del día 26, oficiada por el Cabildo Catedral, acompañada igualmente por la Capilla Musical de la Misericordia.

Durante los meses siguientes, la hermandad impulsará un recital poético-musical, una gran exposición en colaboración con el Cabildo-Catedral, así como nuevas conferencias, visitas guiadas y actividades infantiles en coordinación con la Fundación Diocesana Santos Mártires. Estas iniciativas se desarrollarán bajo la dirección espiritual del consiliario Domingo Moreno, y con un enfoque que une formación, arte y fe.

Además, dentro de este año jubilar extendido, la corporación prevé recibir y custodiar reliquias de mártires del siglo XX, reforzando su compromiso con la memoria cristiana y el testimonio de la fe a lo largo de los siglos.

Profunda raíz histórica

La actual Hermandad de la Misericordia es fruto de una trayectoria centenaria, resultado de la fusión de 2000 entre la antigua Hermandad del Santísimo Sacramento y Santos Mártires de Córdoba y la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia y Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo. Ambas corporaciones, de larga historia y profunda devoción, consolidaron así una institución que une el culto eucarístico y martirial con la piedad penitencial propia de la Semana Santa cordobesa.

Los Santos Mártires: una devoción arraigada en San Pedro

La Hermandad de los Santos Mártires, erigida en 1673 y fusionada en 1742 con la del Santísimo Sacramento —fundada ya en 1534—, mantuvo desde sus orígenes un estrecho vínculo con las reliquias halladas en la Basílica Vaticana. Su labor devocional propició la construcción de la capilla del Sagrario y de los Mártires en la parroquia de San Pedro, finalizada en 1757, donde se conserva el arca de plata que guarda los restos santos.

En 1790, gracias a las limosnas de los fieles, se realizó la urna relicario actual, elaborada durante el pontificado de Pío VI y el reinado de Carlos III. Con el paso del tiempo, la hermandad mantuvo un octavario anual dedicado a los Mártires, y en 1975, coincidiendo con el IV Centenario del hallazgo de las reliquias, organizó unos cultos de excepcional relevancia, que incluyeron una misa mozárabe y la representación del auto sacramental No hay más fortuna que Dios, de Calderón de la Barca.

Reliquias

La Misericordia: fe y compromiso en el siglo XX

La Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia surgió en 1937, en plena Guerra Civil, impulsada por un grupo de jóvenes encabezados por Francisco Melguizo Fernández, con el respaldo del alcalde José María Castanys Jiménez y del obispo Adolfo Pérez Muñoz. Apenas un mes después de su fundación, realizó su primera estación de penitencia el Miércoles Santo, 24 de marzo de 1937, convirtiéndose en una de las hermandades más activas de su tiempo.

Durante las décadas siguientes, la corporación destacó por su riqueza patrimonial, la solemnidad de sus cultos y la creación de una capilla musical de más de cien miembros. En 1950, se incorporó la veneración a Nuestra Señora de las Lágrimas en su Desamparo, y la sede se trasladó a la parroquia de San Pedro, tras el cierre de la iglesia de la Magdalena.

En 1985, el cierre de San Pedro obligó a trasladar las imágenes al monasterio de Santa Marta, donde permanecieron hasta 1998, año en que regresaron a su templo en un emotivo Vía Crucis. Ese mismo año se inauguró la casa de hermandad en la plaza de San Pedro, dotada de dependencias propias para la vida interna y cultural de la corporación.

La fusión y un tiempo de gracia

La fusión definitiva en el año 2000 unió las tradiciones de los Santos Mártires y de la Misericordia, fortaleciendo una identidad común en torno al culto sacramental y penitencial. Desde entonces, la hermandad mantiene viva una espiritualidad de servicio, memoria y fe, que se expresa tanto en los cultos de Cuaresma como en las celebraciones dedicadas a los Santos Mártires cordobeses.

La concesión del Año Jubilar por el Papa León XIV reafirma este legado y abre un periodo de especial significación para la hermandad y para toda Córdoba. A partir del 22 de noviembre de 2025, los fieles podrán participar en las celebraciones jubilares, que invitarán a revivir la memoria de los Mártires y a renovar el espíritu de misericordia que da nombre y sentido a la corporación.