Rocío y Lágrimas protagoniza un histórico besamanos en San Roque en la antesala de su traslado a la Trinidad

En un acto cargado de solemnidad y emoción, María Santísima del Rocío y Lágrimas ha presidido este domingo un besamanos histórico en la antesala de su inminente traslado a la parroquia de la Trinidad. La dolorosa, obra del reconocido escultor Francisco Romero Zafra, se presentó bajo su característico palio de estilo califal, evocando el XXV aniversario de su primera salida procesional por las calles de Córdoba, y ofreciendo a la vez una gran despedida de San Roque, templo que acogerá a la Hermandad únicamente para su procesión.

Este besamanos inédito en la ciudad destacó por la disposición de la imagen, que rara vez se contempla de esta forma en Córdoba, brindando a los fieles una experiencia devocional única. La Hermandad ha aprovechado la ocasión para conjugar el recuerdo histórico de su primera salida con la celebración del Año Jubilar de la Esperanza, haciendo que los cultos en San Roque adquirieran un carácter excepcional y extraordinario.

Para esta especial cita, María Santísima del Rocío y Lágrimas lució su primer manto de salida, confeccionado en terciopelo verde, una pieza emblemática de los primeros años de andadura de la Hermandad. Completando el conjunto, la saya bordada en oro sobre terciopelo vino tinto realza la majestuosidad de la imagen, mientras que la presea de salida de plata y amatistas, obra de José Navarro, aporta un detalle de refinada elegancia.

Asimismo, la dolorosa se presentó con la daga de plata de ley, amatistas y marfil, diseñada por Daniel Porras, acompañada de distintas joyas de su ajuar, que realzan la expresividad y la solemnidad de la Titular durante sus cultos. Cada elemento del conjunto, cuidadosamente seleccionado, refleja la devoción y el respeto de la Hermandad hacia su Amantísima Titular, convirtiendo la cita en un verdadero hito en la vida cofrade de Córdoba.

El besamanos de este domingo no solo sirvió como despedida de San Roque, sino que también permitió a los hermanos y fieles rendir homenaje a María Santísima del Rocío y Lágrimas, celebrando su historia, su arte y su inquebrantable presencia en la devoción cordobesa, antes de que comience su traslado a la Trinidad.