El hermano mayor de la Macarena detalla a Macarena Televisión la emoción y el trasfondo espiritual del regreso de la Esperanza
Una mañana marcada por la conmoción colectiva
La basílica de la Macarena vivió este lunes una jornada de intensa emoción tras el regreso de la Esperanza Macarena, un momento que, según explicó José Antonio Fernández Cabrero, hermano mayor, ha generado una “mañana de gozo y de alegría” que la ciudad esperaba con anhelo. En declaraciones a Macarena Televisión, trasladadas en estilo indirecto, subrayó que la multitud llegaba “sin parar desde muy temprano”, y que ver “a la gente emocionada” ante la imagen le había producido satisfacción, humildad y una profunda serenidad.
Impresiones del reencuentro con la imagen restaurada
Al ser preguntado por lo que sintió cuando las primeras personas contemplaron a la Virgen, señaló que lo que predominó fue la certeza de que “todo sufrimiento vale la pena si los resultados finales son buenos”. Recordó las vicisitudes vividas desde la aparición del daño en la talla, un episodio que “nadie hubiera deseado” y que, tras ser afrontado, quedó superado por el agradecimiento expresado por los fieles y por la intensidad de la mirada devocional dirigida a la imagen.
Fernández Cabrero afirmó que incluso antes de que finalizara la restauración ya imaginaba el resultado, pues había seguido el proceso “día a día”. Recalcó que para él, la Virgen “nunca se fue”, y que aunque se diga que “sale poco de su casa”, en realidad suele estar presente “en hospitales, centros penitenciarios, centros de inmigración, casas donde hay soledad o angustia”, porque “la Virgen sale mucho de su casa” y acompaña allí donde hace falta.
Reflexiones sobre el error, su reparación y la ausencia de resentimiento
El hermano mayor en funciones remarcó que el daño ocurrido fue “un error que lo fue”, ante el que se pidió perdón y se actuó con medidas para evitar que pueda repetirse. Aseguró que el regreso de la Virgen “cierra todas las heridas” y que él no alberga rencor alguno: quien intenta herir “tiene un problema”, dijo, y quien recibe esa herida, si la soslaya, tampoco lo tiene. Añadió que la familia sufre más que uno mismo, y que la libertad de opinión es legítima siempre que cumpla “dos condiciones: que sea verdad y que pueda ser objeto de duda o refutación”.
La restauración de Pedro Manzano y la labor de la comisión de seguimiento
Sobre los cuatro meses de trabajo técnico, Fernández Cabrero expresó una “satisfacción plena” por la labor del restaurador Pedro Manzano y de la comisión de seguimiento. Recordó que al proponer su nombre al cabildo ya tenían claro que era “el mejor restaurador” y que no fallaría. Sin embargo, destacó que lo que más le impactó no fue su capacidad técnica sino la forma en que se acercaba a la imagen: “con tanto pudor, tanta discreción, tanta veneración y tanto respeto”.
Tres días de veneración abiertos a todos los devotos
Respecto al modelo de veneración establecido para estos días —una jornada completa el lunes y dos más prácticamente idénticas martes y miércoles—, explicó que se buscó permitir que todos pudieran acercarse sin prisas, incluyendo hermanos, feligreses, devotos y personas que, aun sin pertenecer a ninguno de esos grupos, sienten la necesidad de acudir a la Virgen. Consideró que “tres días son pocos” para todo lo que la ciudad entrega a la Macarena, pero que era necesario cumplir plazos y tiempos.
Ponía como ejemplo la magnitud de la convocatoria: la cola alcanzaba el segundo arco de la muralla, y hubo hermanos que pasaron la noche en la puerta para esperar la apertura. En su análisis, la universalidad de la Virgen está acreditada por la Rosa de Oro, la razonante con Guadalupe y la presencia de la hermandad en 118 países, con 18.081 hermanos a la hora de la entrevista. Esa proyección, dijo, obliga a quien dirige la corporación a actuar siempre con buena intención, ética y trabajo, pero también —reconoció— con un factor de suerte.
Balance de ocho años de mandato y un legado espiritual
En su reflexión final sobre estos ocho años como hermano mayor y veinticuatro dentro de la junta de gobierno, afirmó que lo más valioso ha sido la dimensión espiritual alcanzada. Señaló que la esperanza “no es lo último que se pierde, sino lo primero que se encuentra”, algo que —dijo— se hacía evidente esa misma mañana. Aseguró que se lleva consigo una “dosis profunda de espiritualidad” que ha aprendido de los macarenos, y añadió haber recibido una mayor comprensión del amor hacia la Virgen: “La Virgen es mariológica y el Señor es cristocéntrico, pero ambos conforman una espiritualidad sagrada”.
Destacó también la obra social de la hermandad, una labor que considera “inconmensurable”, junto con el trato fraterno con los hermanos. Precisó que ser hermano mayor solo tiene una ventaja: “poder hacer algo más por los demás”, y subrayó que su vocación siempre ha sido la asistencia social y la caridad.
Continuidad institucional y deseos para la nueva junta
Afirmó que la hermandad, con más de cuatro siglos de historia, posee unos pilares tan firmes que nada puede quebrantarlos, y que su continuidad está garantizada para las futuras generaciones. Contó que en sus conversaciones íntimas con la Virgen se pregunta por quién se hacen las cosas: “¿Por Vos o por nosotros?”. Decía no haber encontrado aún una respuesta definitiva, pero sostenía que “merece la pena” cuando se actúa por los demás.
En relación con la transición de gobierno, aseguró marcharse satisfecho tras haber “restaurado el error” y dejar a la Virgen “con una salud interior enorme” y un rostro embellecido gracias a Pedro Manzano. Confirmó que corresponde a la nueva junta decidir sobre la posible continuidad del restaurador como responsable del patrimonio, y aseguró tener “una confianza tremenda” en quienes asumirán el mandato. Les deseó “mucha suerte” y se puso a su disposición para lo que necesiten.
Un cierre emocional para un ciclo de gobierno
Al concluir la conversación, desde Macarena Televisión le agradecieron los ocho años de trabajo al frente de la hermandad y la recuperación de la imagen “tal y como se recordaba”. Él respondió que “los macarenos siempre nos seguimos encontrando en este lugar de la esperanza”, mostrando su convicción de que ese vínculo permanecerá intacto.





