La hermandad de la Macarena inicia una nueva etapa marcada por la intensidad, la emoción y los desafíos inmediatos tras la toma de posesión de Fernando Fernández Cabezuelo como hermano mayor, al frente de una corporación que afronta días decisivos en lo organizativo, lo devocional y lo institucional.
Un mandato que comienza sin tregua
La nueva junta de gobierno ha comenzado su andadura sin margen para la pausa, con una agenda que concentra decisiones clave desde el primer momento. Apenas unos días después de asumir sus responsabilidades, el equipo directivo se enfrenta a la preparación de uno de los cultos más significativos del calendario macareno, en un contexto cargado de simbolismo y expectación.
El nuevo hermano mayor
Fernando Fernández Cabezuelo presenta una trayectoria vital y cofrade marcada por una vinculación ininterrumpida con la Hermandad desde su nacimiento. Inscrito en la nómina con el número 513, forma parte de la corporación desde 1964, año en el que nació, y representa una de las sagas familiares históricamente ligadas a la institución. Nacido en 1964, Fernando Fernández Cabezuelo tiene 61 años, está casado, es licenciado en Derecho y desarrolla su actividad profesional como empresario agrícola e industrial del sector de la aceituna de mesa, compaginando su vida laboral con una presencia constante en la vida de Hermandad.
Raíces familiares y legado macareno
Procedente de una familia de profunda tradición macarena, atesora referencias documentadas de siete generaciones bautizadas en la parroquia de San Gil Abad. Es, además, la cuarta generación consecutiva de su familia que ha formado parte de Juntas de Gobierno, una herencia que define su compromiso y su sentido de responsabilidad con la corporación.
Servicio a la Hermandad
A lo largo de su vida ha participado activamente en distintos ámbitos, desde la Juventud hasta la cuadrilla de costaleros del paso de palio, experiencia que considera determinante en su formación cofrade. En el ámbito institucional ha desempeñado cargos de responsabilidad en la Junta de Gobierno, ejerciendo como Fiscal Primero entre 2009 y 2013 y como Consiliario Primero entre 2013 y 2017, etapas en las que adquirió una amplia experiencia en la gestión interna de la Hermandad.
Vinculación devocional y compromiso diario
Su relación con la Virgen de la Esperanza es descrita como constante, íntima y cotidiana, fruto de una devoción inculcada desde la infancia en el entorno familiar. Mantiene una asistencia habitual a la Basílica, participa activamente en los cultos internos y externos y concibe su vida personal y espiritual estrechamente unida a la Hermandad, a la que define como parte esencial de su identidad y de su proyecto vital.
El besamanos del centenario, primer gran desafío
El reto más inmediato es la organización del besamanos de la Virgen de la Esperanza en la parroquia de San Gil, con motivo del centenario de este culto, para el que la nueva junta dispone únicamente de cinco días. Se trata de una celebración de enorme arraigo popular que cada año congrega a miles de personas y que, en esta ocasión, adquiere una dimensión histórica reforzada por el aniversario.

San Gil, escenario confirmado y lleno de matices
Fernando Fernández Cabezuelo ha confirmado que el besamanos se celebrará en San Gil, una decisión ya contemplada en su proyecto y previamente dialogada con el párroco, quien trasladó que no existía impedimento alguno. El montaje deberá adaptarse a las particularidades del templo, con tres naves, capillas laterales y un presbiterio distinto al de la basílica, además de la colocación de bancos para facilitar el rezo ante la imagen.
Fechas señaladas y una estampa para la memoria
La previsión es que el besamanos se desarrolle desde el jueves 18, festividad de la Virgen de la Esperanza, hasta el domingo 21. Será una imagen de fuerte carga simbólica para la hermandad, ya que la Virgen no regresaba a San Gil desde 2014, cuando lo hizo en la procesión extraordinaria con motivo del cincuentenario de su coronación canónica.
Primer cabildo en una semana de máxima exigencia
La nueva junta celebrará en las próximas horas su primer cabildo de oficiales, una cita clave para articular la organización del besamanos y otros asuntos urgentes, como la designación de los capataces, el vestidor y el capitán de la centuria. Todo ello se produce en una semana especialmente intensa para la hermandad, marcada también por el regreso de la Virgen de la Esperanza tras la restauración llevada a cabo por Pedro Manzano.
Una elección histórica por participación y cifras
Fernando Fernández Cabezuelo fue elegido hermano mayor en el Cabildo General de Elecciones celebrado el domingo 30 de noviembre, una jornada que quedará registrada por su altísima participación. Desde las diez de la mañana, el atrio y la Plaza Esperanza Macarena se llenaron de cientos de hermanos, prolongándose la votación hasta pasadas las nueve de la noche ante el elevado número de macarenos que aún aguardaban para ejercer su derecho.
Tres candidaturas y un recuento muy ajustado
A las elecciones concurrieron tres candidatos: Fernando Fernández Cabezuelo, Pedro Ignacio García Rivero y José Luis Notario Rocha. Tras un recuento intenso y seguido con expectación, Fernández Cabezuelo fue proclamado hermano mayor electo, llamado a gobernar durante los próximos cuatro años la cofradía más numerosa de España, con casi 18.000 hermanos.
El detalle de los resultados
Del total de 5.295 votos emitidos, la candidatura de Fernando Fernández Cabezuelo obtuvo 2.295 apoyos, equivalentes al 43,34%. Pedro Ignacio García Rivero alcanzó 1.623 votos, el 30,65%, mientras que José Luis Notario Rocha recibió 1.322 sufragios, el 24,97%. Se contabilizaron además 46 votos en blanco, el 0,87%, y 9 nulos, el 0,17%. En conjunto, los votos que no fueron para el ganador sumaron 3.000, lo que representa el 56,66% del total.
Satisfacción por un proceso ejemplar
El nuevo hermano mayor subrayó que la hermandad volvió a demostrar su capacidad para organizar unas elecciones multitudinarias con más de 5.000 participantes, desarrolladas con normalidad, respeto y ausencia de conflicto. Destacó que se trató de la participación más alta de la historia, en un contexto marcado por los acontecimientos recientes vividos en torno a la restauración de la Virgen.
Primeras palabras y un proyecto centrado en la hermandad
Nada más concluir la jornada electoral, Fernández Cabezuelo expresó su “muchísima alegría”, afirmando que para un macareno ser hermano mayor de la Macarena “es lo más grande”. Reconoció la enorme responsabilidad que asume y mostró su convicción de que la corporación avanzará hacia el proyecto defendido en los últimos meses, con la hermandad situada en el centro de todas las decisiones.
El relevo, el acompañamiento y el regreso al culto
Entre los primeros pasos dados tras su elección, Fernández Cabezuelo explicó que se reunió con José Antonio Fernández Cabrero, a quien comunicó que deberá acompañarlo mientras dure esta fase. Manifestó su deseo de ver a la Virgen cuanto antes, reconociendo abiertamente que está “loco por verla”, una expresión que refleja el clima emocional que rodea este inicio de mandato.
Emoción personal y raíces familiares
El nuevo hermano mayor compartió también un momento de carácter íntimo al referirse a su familia, asegurando que su madre estaba feliz y que la sintió “en el altar, al lado mío”. Recordó igualmente a su padre, hermano número tres de la Macarena, convencido de que lo estaría viendo y feliz, atribuyéndole buena parte de su forma de sentir y de su vocación de servicio a la hermandad.
Una junta amplia y definida
La nueva junta de gobierno queda conformada por José Luis Vega Vázquez como teniente de hermano mayor; Manuel Rodolfo Campbell Caro como consiliario primero; Rafael Guil Sánchez como consiliario segundo; Macarena Cano-Romero Moreno como consiliaria tercera; y Antonio Rubio García como consiliario cuarto. La estructura se completa con Fernando Romero Fernández y Victoria Fernández-Cabezuelo Sáinz de la Maza como fiscales, Agustín Alfonso Calvo y Antonio José Carrasco Torres como mayordomos, Rocío Sáez Millán y José Javier de Tarno Sánchez como secretarios, Fernanda Saínz de la Maza Conesa como prioste, y José Antonio Peñalosa Vázquez como diputado mayor de gobierno.
Una ausencia relevante en la jura de cargos
Miguel González de la Bandera, prioste de la Esperanza y responsable del montaje y la preparación del besamanos, no ha jurado su cargo en la toma de posesión. Esta circunstancia introduce un elemento adicional de complejidad en la organización inmediata del culto, que deberá resolverse en coordinación con el resto de oficiales.
Un mensaje para todos los macarenos
Fernández Cabezuelo quiso dejar claro que será el hermano mayor de todos, tanto de quienes lo votaron como de quienes no lo hicieron. Señaló que ya ha dialogado con Pedro García y José Luis Notario, comprometiéndose a trabajar desde el primer día para unir a la hermandad, con especial atención a los macarenos que residen fuera de Sevilla, a quienes dedicará parte del macroproyecto previsto para que, cuando regresen, se sientan uno más.
Tras su elección, el nuevo hermano mayor difundió un comunicado oficial dirigido a todos los macarenos, en el que expresó su agradecimiento “desde lo más profundo de mi corazón” por el apoyo recibido. Insistió en que todos forman parte de una misma familia macarena y reivindicó que no hay vencedores ni vencidos, sino una hermandad llamada a caminar unida en torno a sus titulares, con transparencia, diálogo y entrega, bajo la guía de la Virgen de la Esperanza.





