La Chicotá de Nandel | Centrados en disfrutar

Mucho leeremos en los próximos meses de los que dan «la turra», con lo de siempre, los de siempre, afirmando y sin negociación alguna, que el peón, el costalero, el chavalito o el veterano porta pasos, no tienen que meterse en ninguna igualá sin antes haber hecho juramento de reglas en la Hermandad oportuna, o sobre todo, llevar desde la cuna en la misma.

Papanatas. Hipocresía. Creadores de ambientes insanos. Payasos sin circo a los que medios y redes le dan su pista, su traje, y hasta una pluma o teclado en forma de bolos para sus malabares.

La hipocresía de tantos que derramaron tinta, creyendo derramar sangre, afirmando esto del golpe de pecho del costalero, aunque el chaval o el veterano, empiece o lleve más años bajo un paso que la misma trabajadera y no tengan ni idea. Sean nulos. Pero lo importante es que sean de la Hermandad. Que vivan con el póster de su Titular en su habitación, como quinceañera con su super pop.

La hipocresía que se acrecenta cuando en sus Hermandades, sus hermanos, él mismo, se han tenido que valerse de esos costaleros sin nombre, valor alguno, porque el capataz de turno, de esos que llaman saca pasos, ha tenido que ir a solventar la papeleta. Sacar a su Hermandad. Sin arrastrarse ni avergonzarse, y abrazando y dorando la píldora del capataz, oye, sin ruborizarse, el primero en la cola de los abrazos.

Debe ser triste vivir con con la pesadez extrema de tener que llamar así la atención. No se me ocurre otra razón para insultar o vejar a gente que por afición, por devoción, porque a todos se mete en el saco, tengan la feliz idea de ir a procesionar con un Titular y otro.

Se procesiona, al fin y al cabo, es la misma protestación de fe que la que hace el número uno de la Hermandad.

El recién llegado cumpliendo con la tradición, con la costumbre de nuestros antepasados, con aquello que Manolo Santiago pregonaba, y que no se pierda en el tiempo. ¡Jamás!

Veremos y analizaremos mucho, yo creo que hay que señalar a esta gente que van a por todo y todos, solo para eso, llamara atención.

Sin más, les deseo un feliz año. Que ahora comienza un periplo tan especial, aunque no lo parezca, como siempre lo ha sido.

Hay años que por problemas laborales, personales, familiares, de lejanía, de auténtico hartazgo, de mala forma física, de incomprensión de los que nos rodean, pensamos que va a ser un mal año. Que este año incluso puede ser el último, nada más lejos de la realidad contrastada.

Comienza un momento único en nuestra vida que es el de vivir lo nuestro, sentir lo nuestro, VIVIR, con mayúsculas, que también se nos olvida. Nunca volverá ese ensayo, con su sufrimiento, pero también sus anécdotas. Cuando las cuenten, quedará el que no vuelva el momento y habértelo perdido.

Llegará el frió, la lluvia, el cambiar el turno que ahora tenía programado, y la lluvia te haga devolver ese turno con un, esto ha sido para nada, pero el compromiso, es el compromiso.

Compromiso mutuo con Dios, con su Madre, el capataz que confía en ti, tus compañeros, amigos, hermanos, compromiso con lo que he dicho antes, VIVIR, esas vivencias únicas que nunca volverán, que son las de trabajadera, las del ratito de antes o después, la de la risa y el llanto, sentimientos a flor de piel que pueden llevarte del quejío a la misma gloria.

Alegrarse, esto ya está aquí, vosotros como yo, ladre quién ladre yendo a los ensayos a criticar o a molestar, a lo nuestro, centrados en disfrutar.