La presentación de los niños ante la Virgen de los Reyes renueva una tradición viva de fe y familia

Un acto arraigado en la espiritualidad sevillana

La devoción a la Virgen de los Reyes volverá a manifestarse a través de uno de los gestos más significativos del calendario religioso hispalense: la presentación de los niños ante la Patrona de Sevilla y su Archidiócesis, un acto que se repite cada año coincidiendo con la festividad de la Candelaria y que mantiene intacta su capacidad de convocatoria y emoción.

La Capilla Real, escenario de la celebración

En esta ocasión, la ceremonia tendrá lugar el sábado 1 de febrero, a partir de las 11:00 horas de la mañana, y se desarrollará en el marco solemne de la Capilla Real. Hasta allí acudirán numerosas familias para encomendar a sus hijos a la protección de la Virgen, participando en un acto que combina profunda carga simbólica, sentido comunitario y tradición religiosa.

Una experiencia compartida por generaciones

La presentación de los niños se ha consolidado como un momento singular para vivir la fe en familia, favoreciendo la transmisión intergeneracional de valores espirituales. Padres, madres y familiares acompañan a los pequeños en un gesto que refuerza el vínculo entre la vida familiar y la dimensión religiosa, manteniendo viva una costumbre que se renueva año tras año.

Desarrollo del acto y participación familiar

Una vez inscritos previamente los niños que participarán en la ceremonia, dará comienzo la celebración, a la que podrán asistir los familiares, conformando un ambiente de recogimiento y convivencia. La organización del acto permite así una participación ordenada, sin perder el carácter cercano y entrañable que lo define.

Un proyecto pastoral con origen histórico

Esta iniciativa se enmarca dentro de un proyecto pastoral impulsado por la asociación de fieles junto al cardenal Bueno Monreal, concebido con el propósito de acercar a las familias sevillanas a la Virgen de los Reyes. La primera celebración tuvo lugar el 24 de febrero de 1974, fecha desde la cual este acto ha ido afianzándose hasta convertirse en una tradición plenamente integrada en la vida religiosa de la ciudad.

Una tradición que perdura en el tiempo

Más de cinco décadas después de su inicio, la presentación de los niños ante la Virgen de los Reyes sigue siendo una expresión viva de la religiosidad popular, testimonio de una devoción que une fe, familia y comunidad, y que continúa proyectándose hacia el futuro sin perder su esencia original.