Domingo de Ramos sin costuras
Llegó el Lunes Santo y llegó uno de esos momentos que pasan a la historia de las cofradías, que no fue otro que el encuentro entre los cautivos de Sal Pablo y Santa Genoveva, como dijeron los de San Pablo: “𝐋𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐞𝐬 𝐢𝐦𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐥𝐨𝐬 𝐡𝐨𝐦𝐛𝐫𝐞𝐬, 𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞 𝐩𝐚𝐫𝐚 Dios”.
Y con ese momento culminante, el Lunes Santo brilló en la capital del Betis con toda su fuerza, con todo su sol, que alumbró los compases de la banda del momento, Virgen de los Reyes a San Pablo. Aunque no en mayor medida que los de La Redención al Beso de Judas, ni los de Pasión de Linares Santa Genoveva, ni los de Las Cigarreras a San Gonzalo, ni los de Rosario a Las Aguas.
La música, en toda su plenitud, contrasto con la solemnidad de Santa Marta, Vera+Cruz, El Museo y Las Penas de San Vicente.
Una jornada de contrastes severos, donde San Pablo y Santa Marta parecen dos mundos, pero en los que Sevilla obra el milagro y se tocan y acaban formado parte de un universo ideal que brilló como el sol en la esplendorosa tarde de Lunes Santo.
Una jornada en la que hubo incidencias como el incendio de la calle Francis que obligó a modificar y rectificar modificaciones de recorridos de La Redención y San Pablo, que finalmente pasaron por detrás de los palcos. Amén de problemas con las tulipas del rosario y del Rocío.
Problemas menores que no empañaron un Lunes Santo que le hacía falta a Sevilla y que lució como nunca con hermandades y bandas de primerísimo nivel.

































































