La Chicotá de Nandel | Ha dicho el Santo Padre

Que este no es el penúltimo Papa, el Papa rojo, no lo sabemos aún, aunque va dejando su estela en cosas. «Cositas» dirían algunos. Cosas buenas, y cosas malas. De todo hay.

Que este Papa está siendo utilizado por los políticos de la corruptela mayor del mundo, más que el Vaticano incluso, lo sabíamos ya desde hace siglos. Que iba a pasar, y que se iba a dejar.

Algo le tienen que decir los enfermos de la extrema izquierda, por el tema de su discurso sobre el aborto. Hay que disimular.

Algo tenían que hacer los catalanes, la de madre de Dos Hermanas, precisamente esa. Porque en ellos el dar la nota y decir la payasada, va el sueldo y el que podamos de ellos hablar.

Pero es triste, muy triste. ¿Tanto tarda en aparecer alguien con quién hasta los no cristianos comulguen?

Unos con sus ideas, claro está. Otros, pues con la persona, mismamente, pero, ¿tanto tarda en aparecer un Santo como Juan Pablo II, al que me preocupé en ir a escuchar, en las marismas celestiales de Almonte?

Es impresionante que un Papa, que parece viajar al son de la agenda 2030, vuelva a caer en los típicos tópicos del anterior.

Un Papa, está totalmente al corriente de lo que en cada país se mueve, lo que se cuece, la suciedad que pisamos diariamente, el aire irrespirable donde ya no existen más ambientadores que lo disimulen, y está enterado, porque tiene más asesores y como dirían en el pueblo de mi madre «corre ve y diles» que muchos de los presidentes de las naciones.

Un Papa que visita España, que como Jesús, se ha rodeado de ladrones, de gente de mal vivir, los que no miran ni por el prójimo ni el necesitado.

Un Papa, que ahora será utilizado en Cataluña, en lo que algunos llaman nación, que es pa cagarse en su nac…

Ojalá, el Santo Padre nos dedique unos textos, palabras, en catalán, así ya le hará el juego a otros tantos, a los que no les importa nada ni quién es y menos lo que representa, pero lo utilizarán de más, si no le hablan antes al oído sus «corre ve y diles».

Que proclame la independencia, ya muchos andan independizados, tristemente, de la Iglesia hace años. Para vivir como Cristo nos enseñó, no hace falta rodearse tanto y tanto y tanto de ladrones, al menos, no tanto como Francisco.

Al final, entonaremos por muchos años aquel pasodoble de Don Antonio, «Ha dicho el Santo Padre».