El Rincón de Costal Hero | Tres culebrones para el principio del curso cofrade

¡Tos por igual, valientes! ¡A esta es!

Dicen, cuentan y comentan que aquella que gusta de ir sola por la vida ya tendría sustituto para quien decidió marcharse. Y lo más curioso del asunto es que todo apunta a que la cosa podría cerrarse con un reparto de lo más peculiar: más trozo de pastel para quien ya tiene trozo de pastel. Porque en este maravilloso mundo nuestro hay pasteles que, en lugar de repartirse, parecen tener propietarios con un apetito directamente proporcional al tamaño de la tarta. Veremos qué ocurre cuando llegue la hora de poner las cartas sobre la mesa, porque de momento Costal Hero se limita a mirar desde la barrera, con el radar encendido y esperando el siguiente capítulo del culebrón.

Y hablando de capítulos, hay quien comenta que a algunos no les llegaba la camisa al cuerpo pensando en lo que podía suceder el Martes en Sevilla. El ambiente andaba entretenido y los rumores hacían su particular estación de penitencia por los mentideros, pasando de una conversación a otra con una velocidad que ya quisieran algunos pasos en determinadas calles. El problema es que si uno de esos rumores termina convirtiéndose en realidad, a más de uno le pueden rebosar las lágrimas hasta el Jueves. Menos mal que los hados han sido benignos y parecen haber servido de redención para la tragedia. Porque una cosa es escuchar un rumor mientras se toma un café y otra muy distinta comprobar que aquello que parecía imposible acaba sucediendo. Y entonces, queridos valientes, algunos tendrían que haber buscado rápidamente un buen cirineo para cargar con el disgusto.

Pero todavía queda el tercer episodio de este serial. En esa casa en la que desde hace mucho tiempo reina el más importante de los toreros, las cosas parecen estar bastante claras: no existe la más mínima posibilidad de tocar los clarines para anunciar un cambio de tercio. Por mucho que quienes viven instalados en la mentira, la maledicencia y el rumor permanente lleven años asegurando que están locos por obligar al maestro a cortarse la coleta. Nada más lejos, dicen. El matador sigue en el ruedo, el traje continúa en su sitio y, por ahora, nadie parece dispuesto a llamar al mozo de espadas para recoger los trastos.

Así que empieza el curso cofrade y Costal Hero ya tiene entretenimiento para rato. Un sustituto por aquí, un rumor por allá y un maestro que, según parece, no tiene intención alguna de abandonar la plaza. Tres historias distintas, un mismo mundillo y esa maravillosa capacidad nuestra para convertir cualquier movimiento en una temporada completa de televisión. Ahora toca esperar, observar y, sobre todo, comprobar qué rumores acaban siendo verdad y cuáles terminan en el mismo cajón donde duermen tantas profecías fallidas. Porque en esto de las cofradías, como en los buenos culebrones, nunca hay que perderse el siguiente capítulo.

¡Ahí quedó!