El universo de extraordinarias (algunas encubiertas), magnas y demás salidas fuera de fecha no es intercambiable por lo que viene. Y es que, a menos de dos semanas para que llegue, inexorable, un nuevo Domingo de Ramos, solo faltan cuatro días para que todo arranque.
Será este sábado, cuando la prohermandad de La Bondad inicie el preludio de los días grandes en Córdoba. Y comenzará porque -como decíamos- vivimos en un universo de extraordinarias (algunas encubiertas), magnas y demás salidas fuera de fecha, pero las vísperas, desde que llegaron dictan lo que vendrá, la expectativa materializada del tiempo verdadero de las cofradías.
La patria final de las procesiones o su reducto último se sustancia en las vísperas y en algunas de sus corporaciones. Y una de ellas es la prohermandad de la Fuensanta, que avanza a paso firme en su camino hacia la Semana Santa. Quizá, con la víspera más peculiar, pues se adelanta un día a la semana de pasión y, a la vez, provoca ese cosquilleo de que el momento se acerca.
Este año irán hasta San Pedro, en un itinerario que aventura el destino soñado de la Catedrl. Cada vez más cerca del templo mayor y de los días Santo, el crecimiento de esta cofradía se ha fraguado en todas las aristas que configuran a una hermandad que, aunque aun no lo es, su sendero hasta ese punto está llegando y tan solo estamos a cuatro días de comprobarlo.





