A contracorriente | De la ‘Operación cirio’ a la ‘Operación Camarón’

En la esfera de lo políticamente correcto, del humor y del pescadito en blanco, hacer bromas con la Policía no se antoja muy recomendable. Si se te va la mano con el chiste, el asunto se puede complicar.

Sin embargo, que en Sevilla se presente un plan de seguridad para Semana Santa y que le pongan por nombre ‘Operación Cirio’ no deja de tener su gracia, ya que algo que parece muy serio, de repente, suena a chiste y promete ser gracioso, ya que no deja de recordar al título de aquella pelíula titulada ‘Operación Camarón’.

Lo mejor de todo es que ese dispositivo contará con agentes de paisano encubiertos en las bullas, para asegurarse de que todo vaya bien y tener controlado al que pretenda liarla. La idea no es mala, pero en este tiempo en el que el control social va creciendo de forma paulatina sin que nos quejemos, todo lo positivo que pueda tener deja siempre un atisbo de duda, la sombra de la sospecha. Máxime en una ciudad en la que se han puesto de moda los semáforos, las vallas y las líneas rojas para controlar aforos. El término control cada vez más presente.

No presente, pero sí recurrentes son las quejas y amagos de la Policía Local de Córdoba cada vez que hay una celebración en la ciudad. Ahora son los cuadrantes, como tantas y tantas veces han sido para las cofradía la espera a que llegue la pareja de agentes de turno para que corten el tráfico y poder salir. 

El alcalde está por la labor de negociar, aunque quizá lo más sensato sea que no haya policías locales y que las cofradías se busquen la vida. Lo mismo todo sale bien y no hay que gastarse tanto dinero del ciudadano.