A contracorriente | Elecciones y asuntos por resolver

La apertura de cualquier proceso electoral, de por sí, suele traer consigo un periodo de incertidumbre, más o menos acusada, dependiendo de la línea del candidato y del estado en que se encuentre la hermandad.

Siempre hay alguien (aunque no lo cuente) que se siente en peligro. Esto es, siente su puesto en peligro. Aunque en determinadas ocasiones, previamente, se han volado los puentes.

Eso es lo que, de alguna manera, ha sucedido en la Hermandad del Nazareno de Córdoba que, con el proceso electoral en marcha, participó en la Magna y, en mitad del evento (la imagen tenía que regresar a su casa desde la Catedral), se echó al capataz.

Al margen de los motivos y de la mera gestión del asunto, la realidad es que la cofradía del Jueves Santo está sin capataces y el único candidato a hermano mayor, si es elegido, tendrá las manos libres para abordar el asunto de raíz.

Lo que también es cierto es que no será una tarea sencilla, pues la corporación arrastra un histórico de falta de costaleros de décadas, que solo se resolvió a partir de los dos últimos mandatos y, en un ejercicio autodestructivo, el problema ha vuelto al primer plano.

Ese es uno de los grandes retos que tiene por delante el único candidato, pero ese factor humano -su mantenimiento y crecimiento en todos los estamentos- es una cuestión por resolver que, depende de cómo se gestione, marcará en un sentido u otro el futuro de la cofradía.