A contracorriente | Los nuevos fariseos, los hipócritas

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Si uno acude al Evangelio, con una mínima frecuencia, pronto se apercibirá de que lo peor de la sociedad judía eran los fariseos Ya les digo, no hace falta mucha lectura para darse cuenta de las continuas denuncias que profesaba Cristo contra ellos.

Esa imagen conceptual se me quedó grabada desde pequeño. A mi corta edad, en mi colegio religioso, me era imposible descifrar la falsedad como modo de vida.

No pasaron muchos años cuando empecé a comprenderlo o, mejor dicho, a asumir que la falsedad, el fariseísmo estaba incrustado, solapado, a lo largo y ancho de la sociedad que me rodeaba.

Decía asumir, pero tampoco ese verbo cataloga por completo la situación. Lo sufrí y, con el paso de los años, entendí que era una lucha quijotesca, perdida de antemano, pero darle golpes al muro de la incomprensión es algo inevitable a mi existir.

Y así, acto tras acto, comprendí que los nuevos fariseos, los hipócritas de toda la vida, son como la vida misma, cotidianos. Y cofrades, pues las cofradías no son más que una porción de la convención social y tienen a tantos hipócritas como metros cuadrados habitan.

Los mismos que critican, se lamentan, se rasgan las vestiduras por esto o por lo otro (una magna, una designación) y, acto seguido, acuden felices y votan sí sin el menor empacho.

Todos tenemos nuestro propio porcentaje de hipocesía, luchar contra él está en nuestra mano y es nuestra única tabla de salvación.

Cofrades 24/7 T1 E8: 'Metafísica de las cofradías y el restaurador de La Macarena'