A contracorriente | Un flash forward de costaleros

Costalero

No hay nada como que llegue la Navidad y quieras pasar de puntillas sobre ella, por demasiadas razones que no vienen al caso. Pero tampoco la he esperado con el ansia de eso que llaman precuaresma, ni de Cuaresma, ni siquiera de Semana Santa.

Lo extraordinario, la sobredosis de cofradías en las calles cada fin de semana ha conseguido atemperar el ánimo o, para ser claros, quitar las ganas. Dentro de ello, prefiero a las procesiones en Semana Santa, casi sobre todas las cosas.

Pero han sido curiosos estos días, pues la tertulia que protagonizaron Melli, Manuel Martín Nieto y Carlos Lara para Cofrades 24/7, me dio la oportunidad de estarles agradecido, que ya es mucho en estos tiempos que corren.

Agradecido, además de por su disponibilidad y cercanía, porque me mostraron una perspectiva que, aunque en la mayoría de los puntos compartida, me abrió un horizonte diferente. No en el criterio, no, sino en la forma de abordar algunas cuestiones del mundo de abajo.

Me dio para pensar que haber empezado de costalero en la época de las vacas flacas me hizo afortunado, pues no tuve que pasar diez años igualando para entrar en ninguna cuadrilla.

También para corroborar que esto tiende hacia el espectáculo y para constatar que hay costaleros que no saben ni lo que sacan. Y ese futuro que ya está aquí es aterrador. 

Sin embargo, además me dejaron muestras de la sinceridad de otra época y, por poner un ejemplo, el cariño que Martín Nieto siente hacia sus costaleros. 

Los tres me hicieron un regalo y he pasado las navidades pensando en la metafísica del costal, porque uno es más de pensar (de darle vueltas a las cosas) que de actuar. Y cuando me dan argumentos para practicarlo solo puedo dar las gracias.