A paso mudá | El éxito del fracaso

Dicen que todo lo que puede parecer un fracaso, puede llegar a ser un gran éxito incluso fracasando. Y así es, teniéndolo visto y comprobado. Separatismo bandístico puro y duro. El pasado sábado tuvo lugar lo que para mi ha sido, en tantos años que llevo en esto, una de las mayores vergüenzas que he podido comprobar y apreciar como músico cofrade que soy y, ante todo amante de la Semana Santa.

Ya en algunos chiringuitos, comenzaron comparando a las bandas con famosos de la música española actual, haciendo referencia a que ellos llenan recintos por sí mismos; ¿por qué no iban a poder hacerlo varias bandas? Según la opinión de los “incuestionables”, hay que poner en valor la música procesional y pagar lo que valen las bandas, sí. Pero ¿quién se lleva realmente el dinero de un acto así? Por favor, no seamos incrédulos. El negocio montado alrededor del evento canta por sí solo, y desde la capital andaluza, algunos que se hacen llamar periodistas, nos quieren imponer su ley, su negocio y su creencia.

Algún día, saldrá todo a la luz de como se llenan los bolsillos algunos, mientras tanto, las bandas locales siendo niguneadas y haciendo prácticamente de teloneras para las demás. ¿Realmente fueron todas las grandes? Realmente grandes eran los certámenes que ya van a dejar de existir por culpa de actos así. Tiempo al tiempo. Porque el mayor fracaso, es separar al grande del pequeño y del mediano en este mundo al que llamamos cofrade, en el que nos llamamos hermanos.