A paso mudá | La falta de ética de muchos medios televisivos

En el panorama cofrade actual, donde la devoción y la música deberían ser los pilares fundamentales de nuestras hermandades y bandas, observamos con preocupación cómo algunos medios de comunicación han convertido la confrontación en su principal herramienta.

Lejos de fomentar un ambiente de respeto y unidad, ciertos programas y comunicadores utilizan sus plataformas para promover intereses personales, desvirtuando el verdadero espíritu de la Semana Santa.

Es evidente que cada persona tiene sus preferencias y afinidades dentro del mundo cofrade. Sin embargo, cuando estas inclinaciones personales se transforman en campañas mediáticas destinadas a desprestigiar a determinadas formaciones o hermandades, se cruza una línea peligrosa. La objetividad y el respeto deben ser los pilares sobre los que se sustente cualquier labor periodística relacionada con nuestras tradiciones.

La música procesional es un arte que enriquece nuestra Semana Santa, aportando matices y emociones que trascienden estilos y escuelas. Cada banda, con su identidad y trayectoria, contribuye a la grandeza de nuestras procesiones. Es lamentable que algunos pretendan reducir esta diversidad a una simple competencia, ensalzando a unos y menospreciando a otros según conveniencias personales o modas pasajeras.

Además, la proliferación de programas y espacios que buscan más la polémica que la información veraz ha generado un ambiente enrarecido. La búsqueda del sensacionalismo y la viralidad ha desplazado en muchos casos al análisis serio y fundamentado, convirtiendo el periodismo cofrade en una suerte de espectáculo donde prima el ruido sobre la sustancia.

Es responsabilidad de todos los cofrades no caer en este juego y reivindicar el verdadero sentido de nuestras tradiciones. La Semana Santa es un tiempo de reflexión, devoción y comunidad. No permitamos que intereses ajenos desvirtúen lo que con tanto esfuerzo y dedicación hemos construido a lo largo de los años. Quienes utilizan su posición en los medios para dividir en lugar de unir, para criticar en lugar de construir, traicionan el espíritu de fraternidad que debe imperar en nuestras hermandades y cofradías.

En definitiva, es momento de reflexionar sobre el rumbo que está tomando la comunicación en el ámbito cofrade y de exigir un periodismo más ético, respetuoso y comprometido con los valores que representan nuestra Semana Santa.