A paso mudá | Tú eres Victoria, la repercusión

Hay marchas que pasan desapercibidas y otras que, casi sin pedir permiso, empiezan a hacerse un hueco en los repertorios de bandas de toda la geografía. Tú eres Victoria, de Manuel Roldán Roldán, pertenece, sin ninguna duda, al segundo grupo.

Y lo digo también desde lo personal: me encanta esta marcha. Me parece una de esas composiciones que tienen algo especial, de las que consiguen quedarse en la cabeza y, sobre todo, provocar algo cuando una banda las interpreta. Que cada vez sean más las formaciones que la incorporan a sus repertorios demuestra, además, que esa sensación no es exclusivamente mía.

Manuel Roldán Roldán, además, no es precisamente un desconocido que haya llegado por casualidad a este mundo. Cuenta con estudios superiores de trompeta en el Conservatorio de Música de Córdoba y una trayectoria vinculada a la dirección y la composición. Por eso resulta todavía más sorprendente que, en lugar de hablar de la obra, haya quien prefiera recurrir al chascarrillo.

Que una marcha no te guste es perfectamente respetable. La música es subjetiva y no todos tenemos que emocionarnos con lo mismo. Lo que no entiendo es esa necesidad de convertir el “no me gusta” en desprecio.

Lo de que cuando suena Tú eres Victoria “hasta puede aparecer el Rey Baltasar” podrá parecerle gracioso a quien lo escribió. A mí, sinceramente, me parece bastante más revelador de la calidad de la crítica que de la calidad de la marcha.

Porque mientras algunos buscan el chiste, la realidad sigue siendo mucho más sencilla: las bandas la están tocando.

Y eso no lo decide un periodista. Lo deciden los músicos. Lo decide el público. Lo decide la calle.

Y quizá por eso Tú eres Victoria está llegando cada vez más lejos.

Al final, una marcha no necesita gustarle a todo el mundo. Tampoco necesita que nadie la declare una obra maestra.

Le basta con emocionar.

Y esta, al menos a mí, me emociona.