Gente de Paz habla en el ecuador de la Cuaresma con uno de los vestidores más prometedores de Andalucía: Abel Beltrán Salas. La técnica, el gusto, la elegancia y el amor a la Virgen definen el trabajo de este joven roteño.
Beltrán expresa de forma sincera y honesta sus vivencias e impresiones sobre las imágenes que viste, la evolución de este oficio, los inicios en este apasionante mundo y los cambios de atavío que más le han emocionado.

– ¿Cómo comenzó su vinculación con la Hermandad del Rosario de Rota?
Mis comienzos en la Hermandad del Rosario Coronada de Rota tuvieron sus orígenes en junio del año 2009, cuando me encontraba en la celebración de una comunión de un familiar. Estando allí, un tío de mi padre, el cual pertenecía a la Junta de Gobierno en aquella época, con el cual charlaba de cofradías, me invitó a formar parte de la Hermandad, dándome de alta como hermano de la misma.
«Mis comienzos en la Hermandad del Rosario Coronada de Rota tuvieron sus orígenes en junio del año 2009 (…), en la celebración de una comunión de un familiar»
En esa legislatura, siendo Hermano Mayor D. Felipe Benítez Ruíz Mateos, se puso en marcha una campaña de captación de hermanos, con el fin de rejuvenecer el censo de hermanos de la hermandad y consistía en el lema “un hermano por un hermano”. Tras mi ingreso en la misma, entablé buena amistad con D. Manuel G. De Quirós, secretario de la hermandad en esa época y a su misma vez encargado de la creación de un grupo joven del Rosario, en el cual nos encargábamos de las labores de priostía y a la asistencia de los Encuentros de HH y CC del Rosario de Andalucía.

– ¿Cuándo surge la idea de empezar a vestir a la Virgen?
El momento de vestir a la Virgen llega cuatro años después de mi ingreso en la Hermandad. En el año 2013, cuando toma posesión como Hermano Mayor D. Juan Antonio Díaz, en su deseo de crear una Junta de Gobierno apostando por jóvenes, me animó a ejercer el cargo de prioste.
Lo de vestir a la Virgen era un anhelo que ya tenía desde hacía algún tiempo, aunque nunca llegué a imaginar que sería una realidad. Desde que me adentré en la vida interna de la Hermandad, siempre tuve esas inquietudes. Estuve un tiempo asistiendo al anterior vestidor y a la camarera en las labores de vestimenta y en el cuidado del ajuar de la Santísima Virgen, así como en el inventario de los enseres de la Virgen y de la Hermandad en general.
«Lo de vestir a la Virgen era un anhelo que ya tenía desde hacía algún tiempo, aunque nunca llegué a imaginar que sería una realidad»

– ¿Qué sintió al saber que iba a vestir a la Patrona de Rota?
Pues si te soy sincero, tuve sentimientos encontrados. Sentí una felicidad enorme a la misma vez que miedo e inseguridad por la responsabilidad tan grande que ello conlleva y más especialmente para mí, puesto que era la primera vez que me ponía delante de una Imagen de la Virgen para ser su vestidor y para más inri, la mayor de mis devociones.
«Sentí una felicidad enorme a la misma vez que miedo e inseguridad por la responsabilidad tan grande que ello conlleva (…)»

– ¿Esos nervios de la primera vez perviven en cada cambio de vestimenta?
En mi caso sí. Ya son casi 8 años los que llevo vistiendo a la Santísima Virgen del Rosario Coronada y en cada cambio de vestimenta sigo igual de nervioso que el primer día, incluso me desvelo la noche anterior, aunque cuando ya me pongo delante de ella se me pasa. La Virgen me transmite mucha serenidad y dulzura.
«Ya son casi 8 años los que llevo vistiendo a la Santísima Virgen del Rosario Coronada y en cada cambio de vestimenta sigo igual de nervioso que el primer día (…)»

– ¿De qué manera se definiría Abel Beltrán como vestidor?
Nunca se me ha dado bien definirme a mí mismo o definir mis cualidades, aunque en mi faceta como vestidor diría que soy bastante perfeccionista, me gusta ese punto intermedio entre innovar y optar por los cánones clásicos, además de buscar siempre ese aspecto de originalidad y naturalidad que requiere este arte efímero. Son aspectos contradictorios, pero en esa confrontación y diversidad de conceptos está presente el arte y es lo que intento seguir siempre a la hora de vestir a la Virgen.
«(…) soy bastante perfeccionista, me gusta ese punto intermedio entre innovar y optar por los cánones clásicos (…)»

– ¿Tiene algún ritual a la hora de ataviarla? Rezar, hablarle, pedirle algo, darle gracias…
Normalmente no llevamos ningún ritual preparado. Realizamos una oración a la Santísima Virgen y cada uno pide y da gracias en su interior. Salvo en algunas ocasiones extraordinarias en que se le pide o se le da gracias por alguien en especial, según circunstancias.

– También viste maravillosamente a la Virgen de la Amargura de la misma localidad o a la del Mayor Dolor de Medina-Sidonia. ¿Cuál es el secreto para darle el estilo adecuado a cada imagen?
En mi corta experiencia y a mi modo de entender, yo diría que lo más importante es adaptarse a las características morfológicas de cada talla de la Virgen, así como al estilo de cada Hermandad, ya que cada Hermandad tiene su sello y su idiosincrasia. Estamos refiriéndonos a imágenes de candelero para vestir, por lo que el criterio y la labor del vestidor son cruciales a la hora de la presentación de la imagen a los devotos y la visión que éstos tengan sobre la misma.
«(…) lo más importante es adaptarse a las características morfológicas de cada talla de la Virgen, así como al estilo de cada Hermandad (…)«

– Imagino que el trabajo de las camareras influye también en el buen hacer del vestidor. ¿Cómo le ayudan en el atavío de la Virgen?
El tener un buen grupo de camareras es fundamental. Facilitan el trabajo del vestidor, ya que son las encargadas de confeccionar las prendas con la que se va a vestir a la Virgen, al igual que incluso en el momento de vestir, son una ayuda necesaria para facilitar el trabajo, puesto que a veces hay tareas que requieren de más manos que las del propio vestidor.
«El tener un buen grupo de camareras es fundamental. Facilitan el trabajo del vestidor (…)»
También realizan una labor importante en el arreglo de las prendas que por circunstancias no se encuentren en buen estado o no estén debidamente confeccionadas.

– De todos los cambios realizados a estas imágenes, ¿Hay alguno que le haya marcado especialmente?
Son muchos los cambios que en mi corta trayectoria me han marcado, puesto que en todos y cada uno de ellos se experimentan vivencias y emociones distintas y cada uno aporta siempre algo nuevo y algo pendiente de aprender.
Un cambio de la Virgen del Rosario que recuerdo con mucho cariño es el del cambio de vestimenta para la procesión extraordinaria que tuvimos a la vuelta de la peregrinación de la Virgen a su Parroquia de Costa Ballena en la víspera de la Solemnidad de la Asunción del año 2015.
La Virgen pernoctó en la capilla del Colegio de las Hijas de María Auxiliadora de Rota y mientras se vestía esa noche para estar preparada para la procesión triunfal del día siguiente, las hermanas estuvieron velándola durante toda la noche. Fue muy emotivo. Recuerdo especialmente la labor cariñosa de Sor Carmen, con la cual compartí un ratito de alfileres, además de risas y buenos consejos.
«Recuerdo especialmente la labor cariñosa de Sor Carmen, con la cual compartí un ratito de alfileres, además de risas y buenos consejos»
De la Virgen de la Amargura, recuerdo especialmente el primer cambio que realicé para la novena de Nuestro Padre Jesús Nazareno, ya que tenía la mirada de muchas personas puestas en el cambio, además de ser la primera vez que vestía a una Virgen Dolorosa en mi pueblo de Rota. Recuerdo la cariñosa acogida por parte de los miembros de la Hermandad y del apoyo de su nutrido grupo de camareras.

De la Virgen del Mayor Dolor de Medina Sidonia, es difícil quedarse con un momento, aunque si tuviera que elegir, me quedaría cuando subimos a la Virgen a su paso de palio en las vísperas de la Semana Santa de 2019. El estar tan cerca de su sobrecogedora mirada, subido a su paso mientras terminaba de colocarle las alhajas, fue algo mágico.
– ¿Hay que ser creyente para vestir a la Madre del Señor?
En mi opinión sí. Pienso que en la Fe están presentes los sentimientos de uno mismo. Si no tuviéramos Fe, estaríamos vacíos. La Imagen de la Virgen no es una simple escultura. Es la representación viva de la Madre del Señor y por este motivo, pienso que es el ser creyente, es una cualidad indispensable a la hora de ponerse al frente de ella.
«Pienso que en la Fe están presentes los sentimientos de uno mismo. Si no tuviéramos Fe, estaríamos vacíos»

– Se vive una etapa de proliferación de vestidores en los últimos años. ¿Nota usted cierta competitividad en este arte?
Es cierto que hoy en día vivimos una oleada de vestidores. Me parece un aspecto positivo, siempre que se viva desde el más absoluto respeto que requiere esta labor y no sea un medio de entretenimiento o de demostración de las aptitudes de una persona y/o satisfacer afán de protagonismo.
«(…) hoy en día vivimos una oleada de vestidores. Me parece un aspecto positivo, siempre que se viva desde el más absoluto respeto que requiere esta labor (…)»
Pienso que debe ir de la mano de la participación activa en la vida cristiana, el estar al servicio de la parroquia y el ser una persona de Fe.

– Muchos profesionales del arte de Vestir a la Virgen suelen apostar por tocados y mantos alineados e impecables. ¿Piensa que se ha dejado atrás la naturalidad de grandes vestidores pasados como los hermanos Garduño, Fernand o Pepe Asian?
En el libro de los gustos, no hay nada escrito. Considero que vivimos en una época donde la naturalidad ha dejado de tener cabida en muchos aspectos de la vida por diversas circunstancias y pienso que es un aspecto que los vestidores no deberíamos de dejar de lado.
Hoy en día, los vestidores tenemos muchas facilidades a la hora de educarnos en este arte. Con las nuevas tecnologías, con un solo clic tenemos acceso a un sinfín de información y de fotografías a las que no se tenía acceso antiguamente.
«Hoy en día, los vestidores tenemos muchas facilidades a la hora de educarnos en este arte»
Particularmente yo soy de la opinión de “en el término medio está la virtud” y es lo que intento siempre reflejar en las vestimentas que realizo.
Por supuesto, ni que decir tiene que les debemos mucho a estos señores. Su labor ha sido precedente y todo un referente para lo que ha venido después.

– ¿Qué imagen le gustaría vestir en el futuro?
En el futuro, son dos Vírgenes las que me gustaría poder tener la oportunidad de vestir. Una de ellas es, la Virgen de los Dolores de la Hermandad de los Dolores de Rota, la cual es mi Hermandad de cuna y en la que me formé como cofrade, además de la Virgen de la Caridad de la Hermandad de la Salud de Rota, a la cual también pertenezco y me identifico con su estilo de cofradía y forma de vivir la penitencia, entre muchas otras cosas destacables.





