En plena vorágine de períodos electorales en las Juntas de la Hermandades de Córdoba, se mantiene el salseo cofrade con rumores sobre candidaturas, programas de gobierno y porque no decirlo, tiras y aflojas que afloran con el telón electoral del que hablamos como fondo. Históricamente, hemos comprobado como muchos de los períodos de cambios de Juntas de Gobierno, han traído cambios drásticos en diversas áreas de las Hermandades -cambios de capataces, cambios de banda, nuevos proyectos, etc- que en algunos casos sorprendían a propios y extraños.
Todos esos cambios de los que hablamos, suponen en algunos casos mejoras evidentes y en otros muchos, pasos atrás con el único propósito de borrar lo que otros han hecho por cuestiones incluso de rencillas personales. En este momento, en el que hermandades como la Paz o el Calvario mantienen abiertos los plazos de presentación de candidaturas, muchos nos mantenemos a la expectativa de ver lo que va apareciendo.
Especial interés me merecen las elecciones del Calvario por el polvo levantado en los últimos comicios que se cobraron la cabeza de Don Fernando Chiachio, capataz durante años del Señor del Calvario y que de manera señorial tuvo que abandonar la que ha sido -y espero que siga siendo- su casa por cuestiones más propias de partidos políticos que rompen la baraja nada más entrar, que de Cofradías de Semana Santa. Las cartas están sobre la mesa, esperaremos a ver como se reparten.





