Esta semana quiero hablar sobre un tema un tanto polémico que divide a la Sevilla cofrade desde hace no mucho tiempo y que genera muchísimo debate en redes sociales y tertulias entre amigos, hablo del tema de las bandas, vaya por delante que siempre he visto y veré el acompañamiento musical de un paso en un segundo plano, no que no sea importante, sino que no es lo que debe prevalecer.
Partiendo de esto, ¿qué está pasando? Las bandas de fuera de la capital hispalense están destronando a las nuestras y cada vez son más desprestigiadas no sólo por las propias hermandades sino por el público. Se dice que nadie es profeta en su tierra y eso claramente es lo que ocurre con las formaciones musicales sevillanas, fuera, se recibe a veces con más expectación a una banda de aquí que en la propia ciudad de la que procede. El motivo que más se escucha para tratar de justificar este trato es la falta de nivel o la no compatibilidad con la estética del paso y la hermandad, a veces justificable y otras no, a mi juicio.
Pero ¿qué busca una hermandad para sus pasos? ¿Que tenga el acompañamiento adecuado o simplemente tener detrás la banda que mejor suena o la más popular del momento? ¿Mayor lucimiento y atraer más público? Puedo pecar a veces, como se dice mucho en esta tierra, de rancio, pero para mí lo importante, lo que debe lucir, lo que debe atraer al público es lo que va encima del paso, no detrás, no digo que no me guste una banda, por supuesto que sí, es innegable que también es parte de la esencia y la tradición de la Semana Santa, la música siempre será imprescindible en la vida, pero no es lo primero que busco cuando salgo a ver una cofradía, hasta tal punto llega el furor por una buena banda que se ha llegado más de una vez a ver gente “cangrejeando” delante del banderín y a los músicos rodeados de cámaras pendientes de filmar cada nota que interpreten. ¿Eso es lo que queremos?
Hay que darle por supuesto oportunidad a otras formaciones de tocar en Sevilla, la cuna de la Semana Santa, algo que muchas persiguen o anhelan, pero no tiremos por tierra a las nuestras, no le demos la espalda porque nivel creo que no les falta a la mayoría, y no se nos puede olvidar la función social que hacen y que no se puede jugar con la ilusión de los músicos, que trabajan todo el año para que luego se queden fuera y no les lleguen contratos.
Actualmente en la capital hispalense han entrado bandas como Rosario de Cádiz, que toca ya dos días, Pasión de Linares (Jaén), que tras conseguir entrar el pasado año con la hermandad de Santa Genoveva, acaba de conseguir meterse otro día más con el fichaje que le ha hecho la hermandad del Carmen Doloroso, que ha levantado de nuevo la polémica con este tema, porque es bien sabido que el libro de los gustos está y estará siempre en blanco, por haber prescindido la corporación del Miércoles Santo de una de las grandes formaciones musicales de la ciudad y más demandadas fuera de la misma, la Agrupación Musical Virgen de los Reyes.
También ha conseguido un hueco la malagueña banda de cornetas y tambores del Paso y la Esperanza, que por el momento no se ha podido estrenar tras el misterio de la Exaltación, o bandas de Huelva y Jerez de la Frontera. Pero no queda aquí la cosa, en el aire está que la mencionada banda gaditana, pueda conseguir su tercera jornada en Sevilla, concretamente el Viernes Santo… y parece ser que otra corporación del Miércoles Santo, dependiendo de lo que salga de las urnas en sus próximas elecciones, puede dejar fuera a otra gran y mítica formación musical, aunque no sabemos si por una de fuera o de la propia ciudad…
En fin, que algo falla en Sevilla con sus bandas que no termino de entender. ¿Disfrutamos y usamos primero las nuestras o dejamos la puerta abierta a que vengan todas las que quieran de otros lugares de España? ¿Nos centramos en la imagen del Señor y la Virgen? ¿O buscamos mejor si suena bien un tambor y una corneta y el paso anda bien con las marchas? ¿O realmente lo que interesa en que tengamos mucha afluencia de público para el lucimiento? El debate siempre existirá en una ciudad tan única, tan referente para otras pero a la vez incomprensible en algunos casos. Yo seguiré buscando y dando más importancia a lo que va arriba…





