Andalucía, Jaén

Alonso de Bonilla, Fénix de España a lo divino

En estos tiempos de pandemia, de mascarillas y geles, celebrar la cultura es una tarea tan ardua como necesaria, pues hay determinadas efemérides que no pueden pasarse por alto. Así, pese a las circunstancias, Baeza no desaprovechó la ocasión para homenajear a uno de sus más insignes vecinos, cumpliéndose, por fin, lo que el mismísimo Lope de Vega dejó por escrito de este insigne baezano en su Laurel de Apolo: 

No se olvidó Baeza

de llamar a Bonilla

Octava del Parnaso Maravilla,

honrando su cabeza

los laureles sagrados

a las divinas musas dedicados.

En un cuidado acto, organizado el pasado sábado por la Real Archicofradía de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, la ciudad rindió honores a Alonso de Bonilla y Garzón (1570 – 1642), poeta baezano del Siglo de Oro, que dormía en el silencio de su memoria. Curiosamente, fue aquella a quien tanto amó, la Limpia y Pura Virgen María, encarnada en su Augusta y Excelsa Patrona, quien le despertó, tras su largo descanso, para colocarle en sus sientes ese laurel del que hablaba Lope. 

Afamado y reconocido platero, Bonilla alternó los trabajos con la plata y la pluma, y sus versos, a caballo entre manierismo y barroco, recibieron el aplauso y admiración de numerosos escritores y poetas de su época. El ya citado Lope de Vega, con quien le unía una relación de amistad, autorizó y prologó varios de sus libros, ocasiones estas que no desaprovechó para dedicarle las mejores loas. También lo elogió en obras propias como la Filomena, “Bonilla andaluz, celeste genio”, o en su Laurel de Apolo, donde el Fénix de los Ingenios de nuestras letras, lo llama, como ya hemos visto, “Octava del Parnaso Maravilla”. Igualmente, sabemos que entabló amistad con otros notabilísimos artistas de su época como el pintor y poeta cordobés Pablo de Céspedes, testigo en el bautizo de uno de sus hijos, Baltasar Gracián o Fray Pedro Beltrán, quien se encontraba en línea con los pensamientos de Lope acerca del baezano y lo llega a llamar “Fénix de España a lo divino”. 


La obra de Bonilla, que como puede verse no pasó desapercibida por sus tiempos, destaca por su carácter devoto y por su abundancia. El poeta llegó a componer más de 1800 poemas en los que canta con gracia sin igual a las advocaciones de la Baeza de su tiempo, a templos y ermitas, hoy desparecidas, y, cómo no, con especial devoción y amor, a la Virgen María y a Jesucristo, nuestro Señor. Bonilla lo mismo canta y elogia a la Madre de Dios con metros y estrofas de la tradición castellana que con los metros italianizantes introducidos por Boscán y Garcilaso a comienzos del siglo XVI, todos jaspeados con graciosos juegos de palabras y agudo ingenio. 

  • Peregrinos pensamientos de misterios divinos (1614).
  • Nuevo jardín de flores divinas (1617).
  • Nombres y atributos de la impecable Virgen María (1624).
  • Glosas a la Inmaculada (1615), su obra más difundida con varias ediciones en Sevilla, Baeza, Mallorca y hasta Méjico. 

Y otras tantas obras que, por motivos de espacio, me eximo de decir, mas, eso sí, todas publicadas con una misma razón, servir a Dios y “a la república cristiana”, nunca por vanidad. 

La lírica del poeta baezano traza una línea de evolución impecable en la senda hacia el Barroco, cuyo conceptismo será continuado por otros autores de la talla de Saavedra Fajardo, Quevedo o Baltasar Gracián. Así de tajante concluye el catedrático baezano, experto en Bonilla, D. Dámaso Chicharro, en su magnifico trabajo Alonso de Bonilla en el conceptismo. Estudio y Antología: “Una figura como la de Bonilla era explicable y hasta necesaria. Que por sus recurrencias, derivaciones y dobles sentidos estaba abriéndose camino un nuevo modo de escribir de gran trascendencia era algo que tal vez el propio autor ignoraba” (1988: 32).

Madrid tiene a su Fénix de los Ingenios, don Lope de Vega, pero este año de pandemia nos ha hecho recordar que Baeza no le va a la zaga, pues puede jactarse con brío creciente de que Dios esculpió en virtuosa plata la figura del ilustre Bonilla, Fénix de España a lo divino.


Bibliografía 

Chicharro Chamorro, Dámaso (1988): Alonso de Bonilla en el conceptismo. Estudio y Antología. Jaén: Instituto de Estudios Giennenses. 

Cruz Cruz, Juan (ed.) (2004): Bonilla y Garzón Alonso, Peregrinos pensamientos de misterios divinos (1614) y Otros poemas (1615 – 1617). Pamplona: Ediciones Universidad de Navarra, S.A. 

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