Antonio Bernal presenta el boceto de la Hermandad de Palmeras en la Exposición de Cajasol

Entre las numerosas y magníficas obras de Antonio Bernal que se incluyen en la Exposición sobre imaginería escultórica titulada “Pasos de la materia” que acoge la Fundación Cajasol, la Exposición recoge numerosas obras en barro cocido del escultor Antonio Bernal. Es de destacar, el primer boceto del crucificado de la Piedad que expone el autor, cuya hechura espera la Hermandad de Palmeras se haga realidad, habida cuenta su dificultad en la financiación. Preguntada la Hermandad, tiene la confianza en que la Exposición que organiza la Escuela de Arte Dionisio Ortiz va a ser visitada por un numeroso público que conocerá el boceto y que pueda de alguna manera contribuir con este gran proyecto.

En cuanto al boceto, que posteriormente habrá que sacar de puntos para tallarlo en madera de cedro, es un crucificado, esbozado dentro de los cánones clásicos barrocos del siglo XVII, representa a Cristo muerto en la cruz sujeto con tres clavos. Su cuerpo, sublime y de extraordinaria proporción, ha sido modelado con un exhaustivo conocimiento anatómico de la figura humana; resaltando la belleza, dulzura y espiritualidad de Jesús sobre la tensión propia de una muerte en la cruz.

Presenta una inclinación en el torso de 42º sobre el estípite, posición que hace posible que la Imagen se descuelgue o incline hacia adelante con gran aplomo para estirar completamente los brazos y apoyar su peso sobre la pierna izquierda.

Su cabeza se inclina ligeramente hacia la derecha y clava sobre su sien las alargadas espinas de una corona de gran volumen en una melena recogida encima del hombro derecho, para destacar a cada lado un mechón de pelo en forma de trenza o rulo judío. Los ojos se encuentran ligeramente entreabiertos, el tabique nasal es prolongado y sus pómulos pronunciados, las cejas bien señaladas confieren al rostro largo y estrecho de la imagen idénticos síntomas de relajación provocada por la placidez de la muerte, confiriendo en la Imagen la serenidad solicitada por la Hermandad al escultor.

El paño de pureza ha sido estudiado con detenimiento, gozando de gran equilibrio y volumen en la disposición de las telas, y resolviendo su disposición de forma novedosa en la línea del estilo personal del autor y a la altura de su madurez y calidad artística, anudando con una moña suelta sobre la cadera derecha.

A la vista de esta gran escultura, Antonio Bernal destaca el gran misterio de la Piedad del Salvador sobre los padecimientos de su propia carne durante la Pasión, confiriendo belleza y elegancia espectacular a la dureza de la muerte. Cabe recordar que la hermandad ha dispuesto, para financiar la cuestación popular mediante donativo, la cuenta ES30-0237-6153-30-9170840397, habilitada para todo el que desee ayudar en materializar el ilusionante sueño en el que la corporación del Miércoles Santo se halla inmersa.