La Virgen de la Esperanza se presenta en el presbiterio de la Capilla de los Marineros vestida con los primitivos colores inmaculistas, con los que procesionaba la Señora a principios del siglo XX. El manto, diseño de Peláez, fue bordado en los talleres de Fernández y Enríquez, al igual que la saya, con dibujo del propio taller e inspiradas en las bambalinas del palio de Nuestra Señora. Lleva la toca de volantes, cíngulo de pasamanería del taller de Olmo, y gargantilla de brillantes, característicos todos del atuendo de la Virgen en los años 20 del pasado siglo. Por último, como es propio de la conmemoración de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Esperanza, luce la corona de oro, obra de taller «Orfebrería Triana» y ofrenda de todos sus devotos, a mayor honra y gloria de Dios Nuestro Señor y de su Santísima Madre.
Cabe recordar que el hermano mayor de la hermandad, Sergio Sopeña, recordaba en una entrevista concedida a Gente de Paz que ·por fortuna el 2 de junio se encuadra dentro de la fase 2 y ello facilitará un poco más la celebración y participación en el culto que cada año realizamos ese día tal y como indican nuestras reglas», al tiempo que precisaba que «el aforo será limitado para dicha eucaristía, y mantendremos todas las medidas de seguridad, si bien la santa misa será retransmitida en directo por las redes de la hermandad».
Al respecto del desarrollo de la conmemoración, el hermano mayor subrayaba que «como esta función no podrá ser multitudinaria desde el punto de vista de una presencia física, queremos que todos puedan sentir cerca a la Esperanza. Por ello, desde ese martes 2 y hasta el domingo 7, la Virgen descenderá de su camarín para que todos puedan tenerla a su lado, y con esa cercanía de la Esperanza, y presidido por Ella, tendrá lugar un triduo de rogativas por el fin de la pandemia y en la memoria de las víctimas que han perdido la vida a causa del coronavirus. El triduo se desarrollará entre los días 3 y 5 con distintos predicadores, y el sábado 6 será la misa solemne con monseñor Asenjo, nuestro arzobispo».





