Así es el cartel de la Semana Santa de Sevilla 2026

El Cristo de las Misericordias de Santa Cruz centra el cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla 2026

La Semana Santa de Sevilla 2026 ya cuenta con su imagen oficial, presentada como un símbolo de hondura espiritual y memoria colectiva. El Consejo General de Hermandades y Cofradías ha dado a conocer el cartel anunciador, una creación pictórica del artista gaditano Antoine Cas, que sitúa en el núcleo de la composición al Santísimo Cristo de las Misericordias, titular de la Hermandad de Santa Cruz y una de las devociones más intensas del Martes Santo hispalense.

La obra, titulada “La Cruz Santa de Sevilla”, se erige así como el emblema visual de la próxima Semana Mayor, conjugando tradición barroca y lenguaje simbólico contemporáneo en una propuesta concebida para la contemplación.

Un acto solemne con presencia institucional y cofrade

La presentación oficial tuvo lugar en la noche de este lunes en el salón de actos de la Caja Rural del Sur, entidad colaboradora del evento, en un ambiente marcado por la solemnidad y la expectación.

Al acto acudieron numerosas autoridades civiles y religiosas, entre ellas el presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, el presidente de la Fundación Caja Rural del Sur y el alcalde de Sevilla, además de hermanos mayores y representantes destacados del ámbito cofrade, artístico y cultural de la ciudad.

El Crucificado como eje absoluto de la composición

En el centro del cartel se alza el Cristo de las Misericordias, representado en el instante culminante de la Crucifixión. La figura del Crucificado se convierte en un eje vertical dominante, suspendido sobre un espacio simbólico que trasciende lo meramente narrativo para adentrarse en una dimensión meditativa.

La obra propone una reinterpretación pictórica que dialoga con la tradición del barroco andaluz y con el lenguaje del arte simbólico contemporáneo, elevando la imagen a una categoría de emblema espiritual.

El rojo como lenguaje de sacrificio y vida entregada

Cartel Semana Santa Sevilla 2026

Uno de los elementos más poderosos de la obra es el intenso campo rojo que envuelve toda la escena. Según ha explicado el propio Consejo, este color encarna valores como el sacrificio, el amor, la misericordia y la vida ofrecida, convirtiéndose en un fondo dramático y sereno al mismo tiempo.

Ese rojo no actúa como mero recurso estético, sino como una atmósfera simbólica que trasciende el dolor para convertirse en expresión de la entrega y la Redención.

Presencias insinuadas y un halo dorado de eternidad

Sobre la profundidad rojiza emergen figuras apenas sugeridas, un rasgo habitual en el lenguaje plástico de Antoine Cas. Estas formas pueden interpretarse como ángeles, almas asistentes o la humanidad misma estremecida ante el misterio consumado en la cruz.

Destaca igualmente el halo circular dorado superpuesto a la cruz, símbolo de eternidad y plenitud, estableciendo un diálogo visual entre lo humano y lo divino, evocando además el nimbo recuperado recientemente el pasado Martes Santo.

La Magdalena del Buen Fin, presencia fiel al pie de la cruz

A los pies del Crucificado aparece la Magdalena perteneciente a la Hermandad del Buen Fin, incorporada hace dos años al nuevo misterio de la corporación del Miércoles Santo.

Su actitud recogida la convierte en presencia fiel y silenciosa, símbolo del amor que permanece, ampliando el relato emocional y enriqueciendo la lectura iconográfica del conjunto.

Una obra pensada para permanecer en la memoria

La tipografía sobria y clásica refuerza la solemnidad y el carácter atemporal del cartel. El propio autor ha señalado que se trata de una obra que “no busca el impacto fácil, sino la permanencia en la memoria, e invita a la contemplación y al silencio”, reafirmando así su voluntad de crear una imagen destinada más a la meditación que a la impresión inmediata.

Antoine Cas, un creador de proyección internacional

Antoine Cas, nombre artístico de Antonio Casamitjana, nació en Cádiz en 1969. Es licenciado en Bellas Artes en las especialidades de Pintura, Conservación y Restauración, así como en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla, ciudad en la que actualmente tiene abierto su estudio.

Residente en la capital andaluza, posee una trayectoria consolidada en el ámbito internacional, con exposiciones en galerías de Francia e Italia y presencia en ferias como ARCO Madrid, Art Montpellier y Art París.

Cuenta además con una amplia producción en el mundo cofrade, siendo autor de numerosos carteles y obras para hermandades y celebraciones de Andalucía. Entre sus trabajos recientes más reconocidos figura el cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla 2024, antecedente inmediato de esta nueva aportación al imaginario sevillano.

La técnica y dimensiones de un cartel concebido como gran pintura

La obra, realizada mediante una técnica mixta de óleo, acrílico, pastel y carbón prensado sobre lino crudo, presenta unas dimensiones de 180 por 120 centímetros, sin marco, y ha sido ejecutada en el año 2026 como encargo directo del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla.

El Cristo de las Misericordias, una talla de historia singular

La fuerza del cartel se amplifica al considerar la compleja historia documental del Crucificado. Diversos estudios han aclarado que no se trata del crucificado venerado por los Clérigos Menores, como se afirmó en ocasiones, hecho demostrado por un documento fechado en septiembre de 1770, donde se describe una imagen distinta, correspondiente a un Cristo muerto y corpulento.

Su origen devocional se vincula al desaparecido templo parroquial de Santa Cruz, donde existía una nave conocida como la de las capillas cerradas. En una de ellas, perteneciente a la familia Auñón, se hallaba un crucificado que pasaría a estar bajo el amparo de la Hermandad Sacramental tras el traslado del sagrario en 1744.

Quinarios, derribos y el largo itinerario de los traslados

La imagen gozó de notable veneración, especialmente durante el ministerio del párroco Félix José Reinoso, celebrándose quinarios en su honor anunciados en el Correo de Sevilla durante las cuaresmas de 1807 y 1808, poco antes de que el antiguo edificio parroquial fuese derribado en 1810.

Desde entonces, el Cristo acompañó el complejo itinerario de traslados de la parroquia: desde la iglesia de los Menores al Oratorio del Hospital de los Venerables Sacerdotes, donde incluso permaneció almacenado por falta de espacio, hasta ser colocado en la enfermería del hospital en 1836, según consta en una carta oficial.

En 1842, un documento firmado por el secretario López certifica su traslado definitivo a la sacristía de la parroquia, dejando constancia exacta de su ubicación.

Del retablo al nacimiento de la Hermandad penitencial

En 1844, la imagen seguía en la sacristía cuando surgió una petición desde San Bartolomé para su entrega y restauración. Este episodio despertó la conciencia de la Hermandad Sacramental, que asumió el compromiso de reavivar su culto. Con el tiempo, el Crucificado fue trasladado a un retablo, sustituyendo a otra imagen anterior.

Ya en el inventario parroquial de 1880, la primera capilla de la nave de la epístola se denominaba del Santo Cristo de las Misericordias. La devoción creció hasta que en septiembre de 1904 fueron aprobadas las reglas para fundar una hermandad penitencial, naciendo así la corporación popularmente conocida como la de Santa Cruz.

Rasgos artísticos y atribución probable

El Cristo de las Misericordias representa uno de los instantes previos al último aliento, con la boca en actitud de hablar y una mirada elevada que podría remitir al pasaje evangélico del abandono. Concebido para una capilla de reducidas dimensiones, mide 167 centímetros de alto y 145 centímetros de envergadura.

Tallado en madera de ciprés, presenta ojos de cristal y dientes de marfil. Aunque no existe documentación definitiva, se considera probable su vinculación al círculo de Pedro Roldán y su taller, situándose su ejecución en torno a las décadas de 1670 o 1680.

Restauraciones y cuidados a lo largo de tres siglos

A lo largo de su historia, la imagen ha requerido diversas intervenciones. En torno a 1905, antes de su salida procesional, fue restaurada por Emilio Pizarro y Cruz, quien posiblemente sustituyó la cruz primitiva plana por una cilíndrica y adaptó el sudario.

En 1953, la rotura del brazo izquierdo obligó a una intervención urgente del escultor Rivera, permitiendo que procesionara aquel Martes Santo. Otra reparación similar se produjo en 1980, realizada por el profesor Ricardo Comas Fagundo.

La restauración más completa tuvo lugar en dos fases a cargo del Instituto Andaluz de Patrimonio Artístico, con traslados al laboratorio en 1998 y 2000, regresando definitivamente a Santa Cruz en marzo de 2001.

Por recomendación técnica, se elaboró una nueva cruz de madera de cedro, realizada por el restaurador Fernando Fernández Goncer, policromada con técnica acuosa y protegida con resina acrílica y cera.

Un emblema visual para la Semana Santa de Sevilla 2026

Con esta elección, el Consejo de Hermandades sitúa en el centro del cartel de 2026 no solo una imagen de honda fuerza expresiva, sino también un Crucificado cuya historia devocional, artística y patrimonial se extiende a lo largo de más de tres siglos.

El Cristo de las Misericordias se convierte así en símbolo de una Semana Santa que avanza hacia el futuro sin renunciar a la memoria más profunda de su tradición, convirtiéndose este cartel recién presentado en una invitación visual a la fe, al recogimiento y al silencio que cada primavera renueva el pulso espiritual de Sevilla.