Córdoba

Así es el intrascendente «San Rafael» de Juan Cantabrana para celebrar el día del patrón de la Federación de peñas cordobesas

El Ayuntamiento de Córdoba ha sido el escenario este miércoles en el que se ha desvelado la obra insulsa que el pintor cordobés Juan Cantabrana ha concebido para ilustrar al arcángel San Rafael con motivo de la celebración de los actos que organiza la Federación de peñas cordobesas por la festividad el custodio de Córdoba y patrón del organismo. Un acto que ha contado con la presencia del alcalde de Córdoba, José María Bellido, y del presidente de la Federación de Peñas, Alfonso Morales, y en el que se ha anunciado que el periodista Rafael Romero -presente en la rueda de prensa- será el pregonero del día del patrón de la organización peñística.

El cartel muestra a una figura alada con los atributos clásicos del arcángel -incluido el pez- sobre la también clásica silueta de Córdoba con la Mezquita Catedral, la Puerta del Puente, el propio Puente Romano y al fondo, la sierra cordobesa. Imposible ser más clásico. Un cartel que más allá del estilo pictórico utilizado por el autor, el cordobés Juan Manuel Sánchez de Puerta Cantabrana, profundiza en los tópicos ampliamente reproducidos a lo largo de la historia para representar al Arcángel pese a que el propio autor ha asegurado, en la presentación de la obra, que «tenía un empeño especial» en que su San Rafael -que ha acometido «con gran ilusión»- «saliera del molde de las modas e indumentarias de los siglos pasados» y hacer «una cosa nueva». No parece haberlo logrado, a tenor del resultado.

Probablemente no fuese ésta (perpetuarse en los tópicos) la intención del autor, o tal vez no fuese el deseo de cierta prensa de extrema izquierda que ha asegurado que «el cartel dará mucho que hablar». Sin ánimo de entrar en las razones ocultas aducidas por esta prensa radical para asegurar tal cosa, probablemente más relacionada con los complejos y las obsesiones más inconfesables del periodista que se ha expresado en estos términos que en una realidad, da la sensación de que hay quienes esperaban una reacción furibunda de cierto sector de la población cercano a determinada ideología, que no se ha producido.

Lo cierto y verdad es que el cartel no provoca reacción alguna, salvo indiferencia. Un cartel intrascendente que no aporta absolutamente nada, ni siquiera la provocación que algunos parecían desear. Un cartel que no pasará a la historia y que se difuminará del recuerdo de los cordobeses como un azucarillo, antes incluso de que la festividad del custodio al que presuntamente representa se celebre. Tiro fallido por tanto con el intento de provocación, amigos de Cordópolis. Mejor suerte la próxima vez.

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