Así es el nuevo retablo cerámico de la Paz y Esperanza

Nuestra Señora de la Paz y Esperanza es una de las devociones marianas más relevantes de cuantas existen en el maravilloso rosario de advocaciones de la Madre de Dios que florecen en el seno de la Córdoba Cofrade.

Así lo atestiguan miles de manifestaciones que evidencian esta máxima y convierte a la Reina de Capuchinos en una de las más extendidas en los altares de cabecera, reproduciéndose su nombre con fruición en miles de oraciones repartidas por los cuatro puntos cardinales que apoyan su verbo en fotografías o pinturas que evocan su proverbial dulzura.

La última de estas representaciones ha sido desvelado este Domingo de Cristo Rey: un retablo cerámico, que ha sido bendecido por el consiliario de la cofradía  franciscana, el capuchino Fray Francisco Martínez Melero. El azulejo, que se halla en la Casa Hermandad de la corporación, ha sido realizado por el contrastado y prestigioso ceramista villamartinense Antonio Linares, tiene la singularidad de presentar a la Reina de Capuchino ataviada de hebrea, lo que incorpora un elemento añadido para convertir la pieza en única.