La Banda de Cornetas y Tambores Centuria Romana Macarena ha estrenado este domingo su nuevo uniforme, abriendo el cortejo de la salida procesional de Nuestra Señora del Santo Rosario. Unos uniformes emanados de la firma suscrita por la corporación y la Sastrería e Marisa Ortega el pasado mes de julio, que supuso el inicio de la materialización de otro de los compromisos de la Junta de Gobierno de la Hermandad, con el objetivo de relanzar la Banda de la Centuria, apostando por la conservación del estilo propio e inconfundible y la búsqueda de la excelencia musical haciéndolo compatible con la renovación de algunos aspectos de la formación para darle mayor proyección dentro y fuera de Sevilla.
Cabe recordar que entre esos compromisos se encontraba la grabación de un nuevo disco, la ampliación del número de componentes, que ya es una realidad tras las audiciones efectuadas en meses anteriores; la nueva instrumentación, también en marcha con la futura adquisición de nuevas cornetas y tambores; y la creación de una escuela musical y de una página web, proyectos que ya están tomando forma.
La indumentaria, inspirada en el traje de etiqueta o gran gala del Ejército de Tierra español, satisface «un deseo» de la propia formación, que ha ideado y guiado los trabajos de diseño hasta llegar al resultado final. «Renovación, tradición, elegancia y sencillez» son las claves del nuevo uniforme. Está confeccionado en tela tipo granito de color azul, chaqueta cerrada al centro mediante una hilera de siete botones dorados, estampados con el escudo de la Hermandad. En los puños, delimitados por un vivo en oro, aparece bordado el escudo de la hermandad, y en los costados hay trabillas para usar.
El pantalón, en la misma tela y color que la chaqueta, lleva también trabillas para usar como parte de la uniformidad de verano. El cinturón, que se utiliza sobre la chaqueta, de color verde con galón dorado y hebilla metálica, donde también aparece el escudo de la corporación. Bajo la chaqueta se aprecian dos puños y un cuello de color blanco simulando camisa.
El conjunto se remata con una gorra de plato realizada con la misma tela y color que el uniforme, visera forrada con un vivo oro próximo al borde exterior, banda en el mismo color verde que el cinturón, vivo oro entre plato y banda, así como en las costuras del plato, barbuquejo de doble cordón oro y galleta metálica con el anagrama de San Gil Abad. Es el recuerdo a la pertenencia de la hermandad de la Macarena a esta parroquia.
Inspirado en el uniforme de etiqueta o gran gala del Ejército de Tierra español, el nuevo uniforme recoge la vinculación entre la hermandad y la Jefatura de la Fuerza Terrestre en la Plaza de España y la base de helicópteros de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET) en el Copero, siendo habitual que los militares que participan en las distintas misiones de mantenimiento de la paz visiten la Basílica para encomendarse a la Virgen de la Esperanza Macarena antes de partir.
La banda ha querido elegir esta fecha por su significación especial para la corporación de la Madrugá, pues es el día donde se celebra la Función Principal de Instituto a las 12 horas y la procesión de Nuestra Señora del Santo Rosario por las calles de la feligresía a partir de las 18 horas. Un uniforme que aúna tradición y futuro y que recuerda al que utilizase la formación macarena en la década de los noventa del siglo pasado.
La historia de la Banda de la Centuria Romana de la Hermandad de la Macarena está íntimamente ligada a la historia de la propia Centuria Romana Macarena: los populares “armaos” de la Macarena. Los primeros documentos sobre la existencia de los “armaos” o representación de pretorianos de Pilato acompañando al Cristo de la Sentencia datan del año 1658, coincidiendo con los orígenes de la incorporación de este pasaje evangélico al título de la Hermandad.
En sus inicios, este grupo estaba compuesto por unos veinticinco hombres vecinos del barrio de la Macarena. Inicialmente, esta formación no procesionaba justo detrás del paso de la Sentencia, sino que lo hacía dentro del cortejo que acompañaba a este paso. Aquí podemos fijar el origen de la banda de la centuria, posiblemente compuesta por un exiguo número de componentes, que con sus sones lastimeros anunciaban la llegada de la escenografía de la Injusta Sentencia.








